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Santa Cruz de la Serós promociona su historia y su patrimonio a través de un vídeo

El Ayuntamiento quiere poner en valor el rico legado de la localidad, cuya vida giró durante siglos en torno al antiguo monasterio

El Ayuntamiento de Santa Cruz de la Serós ha lanzado un vídeo promocional para divulgar su rico patrimonio histórico, monumental y etnográfico, marcado por el antiguo monasterio benedictino de Santa María, del que hoy se conserva su espectacular iglesia románica. La grabación, de casi 6 minutos de duración y que se está difundiendo a través de las redes sociales, es un resumen de la ruta arquitectónica, de los oficios y la gastronomía que el Consistorio organizó, en colaboración con la Comarca de la Jacetania, el pasado mes de septiembre, coincidiendo con las fiestas de la localidad.

Esta iniciativa permitió a los más de 70 participantes conocer, a lo largo de toda una tarde, la historia de su principal atractivo, la iglesia de Santa María, pero también la de algunas de las casas que la rodean, y que durante siglos tuvieron una gran vinculación con la vida de la comunidad monacal femenina. No en vano, recuerda la alcaldesa, Charo García, incluso el topónimo del pueblo está influido por aquella, ya que “Serós” sería apócope de “sorores” (hermanas).

El origen del monasterio está en el siglo XI, cuando el de San Juan de la Peña pasa a ser ocupado únicamente por monjes y su rama femenina se traslada a Santa Cruz. Allí ingresaron varias hijas de reyes aragoneses y de la familias de la nobleza de la época, que encabezaron una comunidad que alcanzó grandes cotas de poder y acumuló extensos dominios.

Un complejo de esta magnitud requería una serie de servicios y mano de obra especializada que aportaron los vecinos del pueblo, y los oficios artesanos que desempeñaron durante generaciones dieron nombre a algunas de sus casas, como Tejedor, Hojalatero, Herrero o Bastero (el que elaboraba los bastes o aparejos para las caballerías).

Casas levantadas con los restos del Monasterio
También la desaparición del monasterio tras un largo declive (la comunidad permaneció en Santa Cruz hasta 1555, cuando Felipe II ordenó el traslado de las religiosas a Jaca) guarda una estrecha relación con varias de las viviendas que vinieron a ocupar los terrenos del cenobio. En su construcción se aprovecharon materiales, principalmente la piedra de los muros, procedentes de las dependencias monacales que habían quedado abandonadas y de las que solo se conserva la iglesia de Santa María, declarada Monumento Nacional en 1931.

Con la marcha de las monjas, esta pasó a ser usada para el culto por los vecinos, que hasta entonces acudían a la iglesia de San Caprasio, patrón del pueblo, y que fue el punto elegido para el inicio de la citada ruta arquitectónica, de los oficios y la gastronomía.

Durante el recorrido programado, además de conocer la historia de los antiguos artesanos y algunos de sus útiles de trabajo que les mostraron sus descendientes, los participantes también descubrieron curiosidades como el origen del nombre de otras casas como la de Baranguá.

La alcaldesa explica que en el siglo XVIII, una orden real mandó dar libertad a los siervos que trabajaban las fincas de los terratenientes, y uno de los que servía en la cercana pardina de Baranguá decidió establecerse en Santa Cruz y comprar parte del terreno que había ocupado el monasterio. Allí levantó su casa, a la que denominó Baranguá en recuerdo del lugar del que procedía. A día de hoy, sus ocupantes todavía conservan la típica cocina aragonesa, incluido el mobiliario y los utensilios que se usaban en esta estancia, donde antaño se desarrollaba la mayor parte de la vida familiar.

Muchas de las casas que conforman el casco urbano de la localidad mantienen, como pudieron comprobar los asistentes, sus tejados originales de losas y las chimeneas troncocónicas, características de esta zona del Pirineo aragonés, al igual que los espantabrujas que las coronan, y que adoptan diversas formas talladas en piedra.

“Queremos potenciar y poner en valor todo este legado”, explica Charo García, al tiempo que expresa la intención del Ayuntamiento de seguir organizando actividades que ayuden a difundir la historia y el patrimonio de una localidad que también se beneficia del tirón del cercano monasterio de San Juan de la Peña.

El hecho de que esta población jacetana, de apenas 90 habitantes, cuente con cinco restaurantes, además de casas y apartamentos rurales y un hostal, da idea de la importancia del sector turístico para la zona.

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