INFRAESTRUCTURAS

El tramo de autovía Huesca-Siétamo se plantea para que esté listo a finales de 2021

El cronograma del proyecto prevé la colocación de la primera piedra para el próximo otoño

Todo apunta a que las obras del último tramo de la autovía A-22 entre Huesca y Siétamo arrancarán en este 2018. Se trata del único espacio del trazado que queda por desdoblar de los más de 100 kilómetros que separan Huesca de Lérida. Por este punto, cada día y de media, pasan 12.000 vehículos. El proyecto se licitó en agosto con un coste de más de 69 millones de euros. A la convocatoria, acudieron 23 empresas y la oferta mejor valorada corresponde a la constructora aragonesa Vidal Obras y Servicios, junto a la catalana Copcisa, que se compromete a rebajar el coste de 69,3 a 46,7 millones de euros.

Por otro lado, habrá un contrato paralelo para el control y vigilancia de las obras que,  previsiblemente, se realizará en el mes de marzo, por lo que su adjudicación se alagará otro mes más. Se trata de una obra con inversión plurianual, con partidas presupuestarias entre los años 2018 y 2021, y está previsto que el grueso del gasto se realice en 2020. Para este año 2018, el Ministerio de Fomento prevé una inversión de 242.500 euros, consignada para lanzar la adjudicación. En 2019, la suma consignada será de algo más de 10,8 millones de euros. En 2020, se destinaban a este tramo casi 37,5 millones de euros, y en 2021, el montante restante, que suponía casi 20,8 millones.

El tramo de autovía previsto entre Siétamo y Huesca supone 12,78 kilómetros. Cuando esté completo, supondrá la finalización de un gran eje vertebrador entre Pamplona, Huesca y Lérida, que incluye las autovías A-21 y A-23, y reducirá tiempos de recorrido y aumentando la seguridad y comodidad de los usuarios.

El trazado atraviesa los términos municipales de Siétamo, Loporzano, Quicena y Huesca, de forma que en los primeros ocho kilómetros se construye una autovía de nuevo trazado, mientras que para el resto se llevará a cabo un desdoblamiento por el lado norte de la carretera N-240 a lo largo de la Ronda Norte de Huesca, hasta la conexión con la autovía A-23. La autovía dispondrá así de cuatro enlaces: el de Loporzano, Montearagón y los enlaces centro y oeste de Ronda Norte de Huesca. El proyecto incluye la ejecución de dos viaductos, siete pasos superiores y siete pasos inferiores, entre los que destaca el nuevo viaducto sobre el río Flumen, con una longitud de 100 metros.

Al discurrir la autovía en las cercanías de la ciudad de Huesca, se repondrán los servicios afectados como líneas telefónicas, tuberías de abastecimiento de agua, gasoductos, acequias y líneas eléctricas de alta tensión. Además, la carretera intercepta cinco vías pecuarias, que se reponen en la longitud afectada: Cañada Real de Igriés, Vereda de Loporzano, Cordel del Saso, Vereda de Siétamo a Loporzano y Colada de la Costera.


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