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Día histórico en el convento de las Carmelitas Descalzas con la llegada de una nueva hermana

Teresa de la Divina Misericordia, llegada de Japón, viene a sumarse a las trece hermanas que vivían en el convento

Monja Carmelita Descalza
La nueva hermana profesó sus votos acompañada de las monjas del convento

Las Carmelitas Descalzas de Huesca vivieron este martes 1 de mayo un día de fiesta, con la celebración de los votos perpetuos de una joven, Teresa Cordero Dávila, que a partir de ahora vivirá en la clausura de este convento, adoptando el nombre de Teresa de la Divina Misericordia. Unas 250 personas abarrotaron el templo para participar en esta ceremonia, que fue oficiada por el obispo de Huesca y Jaca, Julián Ruiz, junto con 12 celebrantes más, incluidos dos sacerdotes llegados desde Japón.

Sexta de diez hermanos, Teresa vivió 24 años en Japón, con su familia evangelizadora de la Iglesia Católica. Esto supuso que para acompañarla en este importante día, hayan venido desde el pasado 29 de abril y hasta el 3 de mayo un total de 55 peregrinos japoneses.

Previo a la celebración, hubo una comida en el jardín del convento para los familiares de la religiosa, y los peregrinos llegados de Japón y otros lugares. Tras ello, a las cinco de la tarde, tuvo lugar una intensa y emotiva ceremonia, en la que hubo cantos acompañados de diversos instrumentos, testimonios y experiencias, para finalizar con toda la asamblea bailando y cantando en un gran círculo, en una manifestación de alegría y alabanza.


Gente en la iglesia del convento de las Carmelitas Descalzas
La iglesia del convento se encontraba abarrotada de familiares, peregrinos japoneses y fieles

Teresa de la Divina Misericordia se mostró radiante, decidida a dar el paso de los votos perpetuos y también agradecida a Dios. Sus familia estaba exultante y las monjas del convento felices con la nueva hermana. El convento de las Carmelitas Descalzas ha pasado de tener trece a catorce hermanas.

Tras sentir la “llamada”, la joven madrileña, que residía en Japón, contactó con su catequista que conocía al capellán del convento oscense, quien le puso en contacto con la superiora, que le invitó a tener en Huesca una experiencia. Tiempo después, ha acabado profesando los votos perpetuos.

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