naturaleza

Días para disfrutar del espectáculo de las grullas cruzando nuestros cielos

Provenientes de Extremadura, decenas de miles de estas aves cruzarán hacia el norte por el Pirineo oscense a lo largo de estas semanas

Grullas surcando los cielos oscenses y en la Alberca de Alboré (fotos: grullasmontmesa.es)
Grullas surcando los cielos oscenses y en la Alberca de Alboré (fotos: grullasmontmesa.es)


Los cielos oscenses son estos días un espectáculo. En ellos se puede observar el vuelo de decenas de miles de grullas invernantes que en su trayecto hacia tierras del norte de Europa, donde criarán durante el verano, hacen un breve alto en el camino en la Alberca de Alboré, en Montmesa. Es la migración que alcanza su máximo esta próxima semana; a finales de marzo habrán pasado todas, y tan solo se quedarán los ejemplares no reproductores, que podrán verse a partir del 10 de marzo.

Pablo Vallés, guía del Centro de Interpretación de las Grullas de la Alberca de Alboré, indicaba que las grullas que vemos estos días han pasado el invierno en las dehesas extremeñas y en el sureste de España y ahora, si hace mal tiempo por la zona de Navarra, se desvían por Montmesa y cruzan el Pirineo oscense.

Grullas surcando los cielos oscenses (fotos: grullasmontmesa.es)
Grullas surcando los cielos oscenses (fotos: grullasmontmesa.es)

La parada que hacen en la Alberca es muy breve, de tan solo una noche. Pero si hace mal tiempo o viento de norte, les es imposible cruzar el Pirineo y tienen que darse la vuelta. Es lo que ocurrió el año pasado durante varios días, y según los expertos, era muy perceptible el nerviosismo que mostraban los grupos de grullas, que intentaban pasar cada mañana y no podían.

Las que pasan el invierno en España se dirigen ahora a Francia, Alemania, Polonia, Escandinavia, con Finlandia, Suecia y Noruega, y los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania. Tienen que hacer miles de kilómetros de vuelo. Y los expertos han descubierto que son capaces de hacerlos sin parar. Pablo Vallés explicaba que el año pasado pusieron un GPS a uno de los animales y se pudo comprobar cómo realizaba el vuelo en una única etapa, durmiendo incluso en el aire, algo que pueden hacer las grullas, puesto que su cerebro es capaz de "desconectarse" solo a medias, con lo cual, pueden volar y dormir a la vez.

Las grullas, animales muy inteligentes, que incluso llegan a adquirir acentos diferentes en sus sonidos dependiendo de los lugares en los que viven, vuelan siempre en formación en V, la manera más inteligente de volar y la más eficaz a nivel energético. A la cabeza de la formación siempre van los adultos y más experimentados.

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