CINE

El CDAN y “Artlab” unidos por el cine

El cineasta español Andrés Duque presenta en Huesca "Oleg y las raras artes"

Andrés Duque
La película está inspirada en el músico ruso Oleg Nikolaevitch

El Centro de Arte y Naturaleza y el Laboratorio de Arte Multimedia del ayuntamiento de Huesca, ArtLab, unen fuerzas para ofrecer este viernes a las 20h la proyección de la película "Oleg y las raras artes" del cineasta español Andrés Duque. El director estará presente en este acto que se enmarca dentro de las actividades del grupo de investigación y creación, en torno al cine-ensayo surgido en el Laboratorio.

La cinta está inspirada en el legendario pianista ruso Oleg Nikolaevitch, niño prodigio que tocó el piano para Stalin y que fue admirado por su música y su forma de tocar, así como por su singular personalidad. Duque fue el primer extranjero en ganarse la confianza del músico cuando contaba con 89 años de edad.

Andrés Duque es un cineasta español nacido en Caracas, Venezuela. Su trabajo se sitúa en la periferia de la no-ficción española con un fuerte carácter documental y ensayístico, motivo por el que estará impartiendo un taller este próximo fin de semana en la capital oscense, compartiendo su experiencia con el laboratorio de cine-ensayo de Artlab Huesca. Su primera película "Ivan Z" es un retrato del cineasta de culto Iván Zulueta. En 2011 realizó "Color perro que huye", estrenada en el Festival International de Cine de Rotterdam y por la que obtuvo el premio del público en el Festival Internacional de Cine Punto de Vista.

En 2012 es uno de los cineastas invitados al Seminario Flaherty que se celebra en Nueva York y en 2013 recibe el Premio Ciudad de Barcelona por su película "Ensayo final para utopía".

El músico de Stalin

Oleg Nikolaevitch Karavaichuk (1927-2016), fue un niño prodigio que tocó el piano para Stalin, asistió al Conservatorio de Leningrado y a lo largo de su carrera escribió música principalmente para teatro y cine - por ejemplo, para Paradjanov y Muratova.

En Rusia, fue admirado por su música y su forma de tocar, pero también por su
singular y excéntrica personalidad, hasta tal punto que Oleg fue el único músico
sobre la tierra autorizado a tocar el hermoso piano que custodia el Hermitage y que los zares dejaron como testigo de la ruina de su imperio. Todavía hoy, después de su muerte, Karavaichuk sigue siendo una figura controvertida y desconcertante para la cultura rusa.

La hermosa película que Andrés Duque le ha dedicado es un regalo para el espectador. Un retrato de un artista irrepetible que alejado de toda convención social, permanece entregado a la idea de una belleza trascendente y nos transporta a través de su discurso, su cuerpo y su interpretaciones al piano, a una esfera donde las perturbadoras disonancias son portadoras de una vibrante inmensidad.

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