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El sector porcino debe definir estrategias de comercialización

El sector cárnico siempre ha evolucionado; en los últimos años se fija en especial en las tendencias de compra y la clave emocional cobra importancia

Es difícil competir en el sector porcino en la actualidad. Aragón está a la cabeza y trabaja con el objetivo de alcanzar el objetivo de sacrificar en el propio territorio el total de cabezas que produce, que supone un tercio del consumo en España. El ámbito del cárnico ha tenido sus más y sus menos a lo largo de su historia, pero el cliente ha tenido sobre todo en las últimas décadas la palabra decisiva en los modelos de producción de las explotaciones.

La actualización tecnológica constante, garantizar la bioseguridad y el bienestar animal son tan solo algunos de los ejemplos del camino que han recorrido y siguen recorriendo las explotaciones aragonesas, pero ahora les queda potenciar su capacidad para transmitir la filosofía y cultura de sus productos.

La responsable del grupo Fribin, Cristina Gallart, dejaba claro en su conferencia que los valores intangibles son los más importantes porque el consumidor antepone su corazón a su cerebro a la hora de escoger una marca u otra.

La comunidad aragonesa está “de moda”, como señalaba Vicente Brieba, del grupo Guissona, porque la industria cárnica en el territorio crece cada vez más. Eso sí, no hay que olvidar que el sector opera en un mercado global. Un buen ejemplo de ello es el grupo Jorge, su representante Camina Samper aportaba un dato muy significativo en du conferencia: el 80% de la facturación del grupo procede de la exportación; esto es, 728 millones de euros de los mil millones de su facturación total.

Las empresas aragonesas de este sector tienen raíces profundas en el territorio y las apuesta por los vecinos del mismo. El grupo Mazana por ejemplo mantiene su sede en Capella de donde proceden porque su gusto por el medio rural forma parte muy importante de su “filosofía de vida”, como indicaba su presidente Manuel Mazana. En la actualidad cuenta con 270 empleados y las inversiones que realiza este mismo año se focalizan en El Tormillo con 13 millones de euros y en Torres de Barbués de tres millones de euros. En ambos casos buscan la excelencia a través de la mejora constante de sus modelos de producción.

La apuesta por el sector la ponían de relevancia tanto Jorge Costa, del Grupo Costa, como Clemente Mata, subdirector General de Fomento Industrial y Asociativo Agroalimentario en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En la actualidad el sector supone el 2.6% del PIB en España.

De cara al futuro uno de los datos que más ponentes reseñaban en el Congreso Agroalimentario organizado por Henneo es que en 2050 habrá que duplicar la producción de alimentos con respecto al año 2005 por el incremento de la población mundial. Esto obligará a cambios sustanciales en las explotaciones y empresas del sector primario, nuevos desafíos y también nuevas oportunidades.

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