INFRAESTRUCTURAS

Fomento trabaja para abrir antes del verano el tramo Caldearenas-Lanave

En total, se han invertido 100 millones de euros para los doce kilómetros que separan ambos puntos

El tramo entre Caldearenas y Lanave es el más adelantado de la autovía al Pirineo y se trabaja para abrirlo antes del verano. Una vez finalizada toda la obra, la A-23 tendrá ocho túneles y doce viaductos en el puerto del Monrepós. En total, los túneles suman ocho kilómetros. En la actualidad, la carretera Huesca-Sabiñánigo-Jaca por ese puerto es utilizada como principal vía de acceso al Pirineo aragonés, lo que provoca intensas retenciones, sobre todo, en los fines de semana y los puentes típicos de invierno, cuando mucha gente se desplaza a las estaciones de esquí altoaragonesas.

Del puerto al enlace de Caldearenas

El tramo de 12 kilómetros, en el que se habrán invertido en torno a 100 millones de euros, tiene supeditada la apertura al tráfico "a la finalización del trazado de la cima del puerto al enlace de Caldearenas". Después de estar tres años paralizadas por los recortes, las obras se retomaron en mayo de 2014 y se pretenden culminar para abrir antes del verano.

Para la calzada en sentido Huesca, el proyecto contempla que se aprovechen los tres carriles actuales de subida en la cara norte, mientras que la calzada en dirección Jaca es enteramente de nueva construcción. En ella, se incluyen una docena de nuevas estructuras, entre ellas, dos espectaculares viaductos. El primero cruza el río Guarga, tiene 350 metros de longitud y 45 de altura máxima y ha pasado ya las pruebas de carga. La necesidad de realizar una estructura singular en este punto vino motivada por la existencia del Lugar de Interés Comunitario (LIC) "La Guarguera", con presencia de importantes especies vegetales y animales.

El segundo viaducto, que salva el barranco de Fontanal con 465 metros de longitud es otro de los puntos emblemáticos de la obra. En este tramo, además, el proyecto incluye la construcción de una serie de redes de comunicaciones de fibra óptica que facilitarán información sobre el estado de la calzada e incidencias de tráfico mediante estaciones meteorológicas, puntos de vídeovigilancia y sistemas antiheladas; y la ampliación de la subestación eléctrica de Monrepós para dar servicio a la demanda eléctrica de los túneles

Para que toda la cara norte de Monrepós sea autovía, habrá que esperar a que entren en servicio los 3,9 kilómetros entre el alto de Monrepós y Caldearenas, que corresponderán al tramo inicial de bajada en dirección a Jaca desde la cima del puerto. Pese a ser solo un tercio de la longitud del tramo Caldearenas-Lanave, el coste de las obras es muy superior y alcanza los 119,70 millones ya que incluye un nuevo túnel de 2.885 metros, que se convertirá en el tercero de mayor longitud de la provincia.

Tramo Congosto Isuela-Arguis (cara sur)

En la primavera de 2019, concluirán las obras entre el Congosto de Isuela y Arguis, con 61 millones de euros invertidos en tres kilómetros. Tras la excavación de un túnel de 900 metros, se están realizando labores de impermeabilización y revestimiento. Además, los trabajos se centran ahora en el enlace frente al Centro de Control de Túneles.

Lanave – Embalse Jabarrella- Sabiñanigo sur

Hay un proyecto redactado que data de 2013 para este tramo de nueve kilómetros que contempla  una inversión de 75 millones de euros. En los dos tramos, las obras fueron rescindidas y la previsión es licitar un contrato de servicios para poder realizar los trabajos. Es un tramo que se piensa incluir entre las prioridades de 2018 y la partida seria de 10 millones de euros, 14 millones para 2019 y 3 millones para el 2020.

Sabiñanigo (este)-Sabiñanigo (oeste)

Es un tramo de 8,6 kilómetros que necesita casi 92 millones de euros. El proyecto fue aprobado en octubre de 2017. Es un tramo que según Fomento esta previsto para "próximos años" y para este año se trabaja con la idea de incluir 5 millones de euros, 10 millones en 2019 y otros 10 millones en 2020.

Unas obras eternas

Desde 1946 hasta este 2018, han pasado 72 años, 26.280 días en los que por unos motivos u otros, el puerto de Monrepós es noticia de forma permanente. Obras, reformas, accidentes y otras incidencias han hecho de esta montaña, casi una leyenda.

El trazado tradicional se diseñó aprovechando pistas abiertas por los ejércitos contendientes en la Guerra Civil, para la unión de Huesca con Sabiñanigo, que vivía un gran esplendor industrial, y para favorecer el tránsito de turistas hacia el Valle de Tena y conectar con una vía diferente hacia Francia (Portalet) como alternativa a Somport. Esta infraestructura está considerada como un eje estratégico para Aragón en lo turístico y logístico. En su día, se diseñó como camino hacia el túnel de Somport. Con el paso de los años, Somport se ha quedado en una vía interregional y no transeuropea, como se definió en su momento.

A partir de este momento, esta autovía es clave para enlazar el corredor de Cataluña-Aragón-Navarra-País Vasco y para el sector turístico, que sube a esta parte del Pirineo. La autovía A-23, en el tramo comprendido entre Nueno y Jaca, tiene una longitud de actuación de 50,16 km. El trazado se ha dividió en diez tramos.

En 1989, el nuevo trazado pasó a denominarse N-330, dejando en tercer plano la que, hasta entonces, era la Nacional, que discurría por el puerto de Oroel. A partir de ahí, el corredor de Bernués hacia La Peña sufrió una fuerte despoblación. Lo mismo ocurrió con el trazado de Huesca-Ayerbe-Santa Barbara, que paso a un segundo plano, y la mayoría de los desplazamientos al Pirineo se empezaron a desviar hacia el Monrepós.

En 1994, se inauguró el último tramo de la variante de Monrepós, que permanece en servicio hasta hoy, aunque actualmente soportando las obras de su transformación en autovía. Tras la conversión de la variante de Monrepós en autovía, bajo la denominación A-23,  está proyectado que el viejo trazado del puerto vuelva a entrar en servicio en calidad de vía de servicio.

Desprendimientos, mitos, recuerdos y leyendas

La carretera de Monrepós, además de su complicado trazado, fue muy conocida por las fuentes que jalonan su recorrido, algunas de ellas, de carácter mágico. Existen cuatro fuentes a pie de carretera que aún son frecuentemente visitadas para rellenar botellas y garrafas de agua. Una de ellas, sin nombre, se encuentra en la vertiente sur, bajo una gran roca. En la vertiente norte se encuentran las fuentes "Zoina" y "de Santa Lucía". Sin duda, la fuente más famosa ha sido siempre la fuente de la Manzanera, ubicada junto a la boca norte del túnel del mismo nombre.

Otro famoso recuerdo asociado a este puerto es el sucedido en la clásica ciclista "Zaragoza - Sabiñánigo" de 1987, cuando el pelotón ciclista se detuvo ante la entrada del túnel de la Manzanera y se negó a continuar la marcha. El motivo fue la protesta del pelotón por la falta de iluminación en el túnel. Unas semanas antes, un grave accidente había tenido lugar en el túnel de Cotefablo en la disputa de la Vuelta a España y, de este modo, los ciclistas protestaban por la falta de iluminación en los túneles.

La inestabilidad geológica del terreno, unida al defectuoso planteamiento de su variante, ha provocado diversos problemas, como graves desprendimientos y accidentes que han obligado a realizar cortes de la N-330 y, por consiguiente, a desviar el tráfico por la vieja carretera, a pesar de que ésta no recibe inversiones ni mantenimiento desde que se inaugurase la variante y en determinados puntos la vegetación estrecha la plataforma existente.

El primero de ellos ocurrió en 1997, al poco de inaugurarse completamente la variante de Monrepós en el que un desprendimiento en el tramo Nueno-Arguis obligó a cortar la circulación durante meses y desviarla por la antigua C-136. El 8 de enero de 2011, se produjo nuevo un desprendimiento en el kilómetro 607 y obligó a cortar durante ocho horas el tráfico y de nuevo a desviarlo por la vertiente norte del antiguo trazado por la C-136. El desprendimiento más reciente se registró en marzo de 2016, entre el desvió de Sabayes y Arguis, que obligo a tener cerrado ese tramo varios meses hasta que se construyeron unas viseras de protección.

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