día del trabajo

"Iglesia por el Trabajo decente", iniciativa para reivindicar los derechos de los trabajadores

Las organizaciones que forman parte de la Iglesia piden una política económica al servicio del trabajo digno

Organizaciones de la Iglesia 1º de mayo
Lema del Día del Trabajo de las organizaciones implicadas en la Iglesia

Las entidades promotoras de la Iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente en Huesca, Cáritas, Conferencia Española de Religiosos (CONFER), Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Juventud Obrera Cristiana (JOC), Acción Católica General, Movimiento Rural Cristiano y Movimiento Junior, ante la celebración del 1 de Mayo, Día del Trabajo y Festividad de San José Obrero, han unido sus voces en un manifiesto, bajo el título “Sumando fuerzas por un trabajo decente” para celebrar el sentido creador del trabajo y para denunciar la falta de trabajo decente para todos en la sociedad.

Estas entidades de la Iglesia oscense recuerdan que el sistema configura una sociedad donde el trabajo no es un bien para la vida, sino un instrumento al servicio del capital, por encima de la persona. Añaden que el actual sistema económico se apoya en un mercado laboral caracterizado por los elevados índices de desempleo y de la temporalidad, la pobreza, la precariedad de las redes de protección social, los bajos salarios, el incremento de la inseguridad laboral, la reducida representación y participación sindical y las dificultades para conciliar vida familiar y laboral.

Ante esta realidad de desigualdad y exclusión, que afecta a millones de trabajadores, las entidades que participan en la iniciativa Iglesia por el Trabajo Devcente recuerdan que la política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Y creen que es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad.

Con motivo de la celebración de este Primero de Mayo, defienden y reivindican situar a la persona en el centro de la vida política, de las relaciones laborales y del trabajo; proteger el derecho al trabajo decente para posibilitar un desarrollo integral de la persona, donde el trabajo sea generador de dignidad para la vida; lograr la igualdad de oportunidades y trato para todos los hombres y todas las mujeres; garantizar que el trabajo permita desarrollar la vocación y sirva para aportar los dones a la construcción de la sociedad desde el bien común; reconocer social y jurídicamente el trabajo reproductivo, para poner en valor aquellos trabajos de cuidados que posibilitan y sostienen la vida; afirmar la seguridad y la salud en el ámbito de trabajo, bajo unas condiciones laborales que no atenten contra la integridad física y psíquica de la persona, y que garanticen la protección social del trabajador.

También proponen alcanzar libertad en la empresa para que, como personas se puedan expresar las opiniones, se pueda ejercer el derecho a organizarse colectivamente y participar de las decisiones que afectan a sus vidas; promover la conciliación real laboral y familiar, mediante la creación de ritmos y mecanismos que posibiliten el desarrollo integral de la persona en la esfera laboral, familiar, cultural y espiritual; y lograr que el acceso a los derechos para una vida digna, como sanidad, vivienda o educación, entre otros, no estén condicionados a tener o no un trabajo.

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