cultura 

La exposición de Cantorales entra su recta final con más de 4.000 visitantes

Exposición de Cantorales en la Catedral
Exposición de Cantorales en la Catedral / P. Otín

La exposición de Cantorales que acoge el Salón del Tanto Monta de la Catedral de Huesca entra su recta final y lo hace con una gran afluencia de visitantes, más de 4.000 han pasado por ella desde que abrió sus puertas el pasado mes de diciembre. Esta cita, que muestra los códices medievales que conserva La Seo oscense se podrá ver hasta el 8 de abril incluyendo estos días festivos de Semana Santa. La exposición está organizada por el IEA, la DPH y con la colaboración del Museo Diocesano.

Con entrada libre y accediendo por la calle Palacio, el horario de estos días será de 17:30 a 19:30, y el domingo de 11:30 a 13:30, con la visita guiada a las 12 horas. A partir del lunes 2 de abril, se abre de lunes a sábado de 10:30 a 14 y también por la tarde de 16 a 17:30 horas.

Los cantorales, procedentes del monasterio de Santa Engracia de Zaragoza, son diecinueve de los veinticuatro grandes libros de coro que llegaron después de la desamortización de 1835, al depender de la diócesis oscense desde que el rey de Aragón Alfonso I entregó en 1118 al obispo Esteban el santuario de las Santas Masas como recompensa por su colaboración en la reconquista de Zaragoza. Además de poder admirar estos grandes libros de coro, en el salón del Tanto Monta se ha recreado un scriptorium para mostrar al público cómo pudo ser en los monasterios jerónimos, con fuentes gráficas de información y obras originales: escritorios, escultura, pintura, orfebrería y otros objetos.

La muestra se puede visitar de forma libre o con alguna de las actividades paralelas que se han organizado para dar a conocer la colección histórica más importante de libros de canto llano que existe en los archivos aragoneses con miniaturas realizadas entre finales del siglo XV y hasta el el XVIII.

Con ellos se ha llevado a cabo primero una visita por el museo y la Catedral para ayudarlos a ponerse en contexto, y después han conocido los cantorales que han podido observar de cerca para sorprenderse las peculiaridades del pergamino y la originalidad de la caligrafía. Como no es lo mismo verlo que vivirlo, la visita se ha completado con un taller en el que los escolares se convierten en maestros calígrafos aprendiendo a manejar la pluma y a reproducir las letras capitales. La mezcla de los pigmentos, el proceso de policromado o cómo aplicar el pan de oro son algunas de las técnicas que han podido aprender en las cerca de dos horas que dura esta actividad, de la que se marchan con una plantilla para que puedan continuar con el trabajo en las aulas o en casa. Se basa en el taller que impartió al comienzo de esta iniciativa el reconocido Ricardo Vicente, donde los más curiosos pudieron experimentar y aprender a desenvolverse con la pluma de metal típica en la Edad Media.

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