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Los gigantes y cabezudos reparten alegría durante las fiestas

Llegado el ecuador de las fiestas de San Lorenzo, otra figura protagonista es La Comparsa de Gigantes, Cabezudos y Caballicos

Los gigantes inundaban las calles de Huesca este domingo
Comparsa de gigantes de Huesca 

Estas tradicionales imágenes, recorren los distintos barrios de la ciudad entre sones de los Gaiters de Tierra Plana, una iniciativa que se lleva a cabo desde hace cuatro años para llegar a cualquier rincón de la ciudad y que ningún pequeño se quede sin correr escapando de los cabezudos o sin disfrutar del baile de los gigantes.

Manuel Giménez, 

CORTE GIMÉNEZ 1 GIGANTES 10

La comparsa lleva 355 años a sus espaldas, y la forman once figuras tanto femeninas como masculinas; cuatro gigantes que representan a los reyes de Aragón Pedro I, Alfonso I el Batallador, una mujer ansotana y una fragatina, cinco cabezudos y dos caballicos.

Los días 13 y 14, todavía podrán verse por las calles de la ciudad:

Día 13 12:00-13:30
Barrios de La Encarnación y San José. Pasacalles de la Comparsa de Gigantes, Cabezudos y Caballicos de Huesca, acompañados por los Gaiters de Tierra Plana.

Día 14 12:00-13:30
Salida desde el Ayuntamiento de la Comparsa de Gigantes, Cabezudos y Caballicos de Huesca, acompañados por los Gaiters de Tierra Plana.


El Ayuntamiento de Huesca tiene una Comparsa permanente de gigantes y cabezudos desde el año 1663, lo que la convierte en una de las más antiguas y mejor documentadas de Aragón. Su primera aparición se produjo, concretamente, en la procesión de San Lorenzo del 10 de agosto de 1663. En los siglos XVII y XVIII, la comparsa oscense estuvo formada, habitualmente, por 10 figuras: 4 gigantes, 4 figuras de menor tamaño y 2 caballitos. Entre los gigantes, alguno de las cuales portaba ya maza ceremonial, hubo desde el principio figuras femeninas.

Las más pequeñas recibieron distintos nombres: enanos, negros, caretas, carazas, desde mediados del siglo XVIII, cabezudos. En cuanto a su acompañamiento musical, contamos con noticias del siglo XVIII que hablan de gaita, que ha sido hasta hoy lo más frecuente (en fotografías antiguas se ve también a un gaitero junto a la comparsa), o de flauta y salterio.

La Comparsa acompañaba sobre todo las procesiones del Corpus y las de los dos patrones de Huesca, san Lorenzo y san Vicente, pero participaba también en otras fiestas, tanto religiosas como profanas, que se celebraban en la ciudad. Resulta difícil saber qué representaban originalmente, tanto en Huesca como en otros lugares, estas figuras. A finales del siglo XVIII, el canónigo oscense Vicente Novella decía ya, al hablar de su presencia encabezando la procesión del Corpus, que su significación era “misteriosa”.

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