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Obras de urgencia en Montearagón tras producirse peligrosos movimientos de tierra y grietas

El movimiento, que rompió y dobló varios elementos, provocó incluso que los trabajadores debieran abandonar la zona precipitadamente

Esta primera fase podría durar cerca de 3 años
Presa del embalse de Montearagón


El Consejo de Ministros de este viernes declaraba de emergencia la adjudicación de una nueva obra en el vaso del embalse de Montearagón, por un importe máximo de 362.250 euros y un plazo de ejecución previsto de dos meses. Los trabajos están destinados a la retirada de material, estabilización de taludes y conducción de aguas superficiales para aumentar la seguridad en el drenaje del denominado deslizamiento I-13 en el vaso del embalse. Mientras esta obra se estaba llevando a cabo, con la excavación de zanjas, se produjo un importante movimiento de tierras que hizo ceder elementos de la construcción, y rompió y dobló otros, por lo que los trabajadores debieron abandonar la zona de forma apresurada. Posteriormente se observaron grietas y surgencia de agua en varias zonas, lo que denotaba saturación del terreno, con lo que se paralizó todo el trabajo a la vista del riesgo que se corría, hasta tomar la decisión que ahora ha adoptado el Consejo de Ministros.

El movimiento producido, y la situación de saturación de agua en los terrenos impiden la ejecución de la obra, siendo necesario acometer una actuación de emergencia para, tras ello, permitir la continuación de los trabajos, con las debidas garantías de seguridad de los operarios, por la grave situación ocasionada por dicho movimiento y la clara inseguridad manifiesta.

Esto conllevó la declaración, mediante Resolución de la presidenta de la CHE, de 25 de octubre, de unas obras de emergencia para la retirada de todo el material movido, pues la actual situación que persiste, supone un grave peligro y debe solventarse de manera inmediata.

Las actuaciones a realizar, exclusivamente en la zona afectada, necesarias para asegurar la ejecución de los drenes, consisten en la retirada de todo el material movido, procediendo a la excavación del resto del talud afectado por la saturación de agua, al aumento de su tendido, realizando las bermas (espacio de separación) necesarias, y al retranqueo del pie del mismo, aportando finalmente un manto de escollera.

Aunque en el comunicado que da cuenta de este suceso, no se precisa la fecha en la que ocurrió, todo hace indicar que fue en la primera quincena de octubre, puesto que se dice que las lluvias caídas en la semana del 14 y 15 de octubre, que según la AEMET rondaron los 100 l/m², aconsejaron actuar de manera rápida, pues incidá de forma negativa sobre el terreno ya movido.

Además, esta época del año hace prever una muy probable situación de mayor riesgo por las intensas lluvias que se vienen produciendo en la zona, debiendo acometerse de manera inmediata los siguientes trabajos:

- Retirada del material movido en terreno saturado del talud afectado
- Excavación en desmonte de todo el material del resto del talud afectado
-Canalización de las aguas superficiales de la zona para evacuarlas fuera de la zona de trabajo, mediante la colocación de una tubería estanca de PVC de diámetro 315 mm.
- Transporte de todo el material que finalmente se excave a una zona adecuada o vertedero
-Colocación de un manto de escollera en el pie del talud afectado
- Reperfilado y compactación de las plataformas de trabajo con aporte de material o retirada, según proceda
- Formación de cuneta revestida con hormigón, incluyendo todas las operaciones ,en aquellas zonas de la berma donde se estime necesaria.

Hay que recordar que la presa de Montearagón se encuentra en fase de puesta en carga, habiéndose llegado a la cota 554, máxima permitida según el plan aprobado por la Dirección General del Agua, hasta que se resuelva la inestabilidad del deslizamiento I-13, para así evitar la inundación de la parte más baja del mismo. Dado que el embalse debe completar su llenado en las debidas condiciones de seguridad, como paso previo a su puesta en servicio, se debe estabilizar de manera previa, el citado deslizamiento, para lo que se licitaron las obras de drenaje, que se estaban llevando a cabo cuando sucedieron los hechos.

Dichas obras consisten en captar las aguas superficiales e infiltradas para, mediante varias obras de drenaje, evacuarlas fuera de la zona deslizada.

Una vez realizada la bajante general que evacuará dichas aguas drenadas, se procedió al inicio de la excavación de las zanjas para los drenes, mediante apertura de zanja de no más de 21 m de longitud y colocación de los módulos de entibación, según lo proyectado. No habiendo transcurrido más de doce horas y cuando se procedía por parte de dos operarios a realizar labores de rasanteo en zanja, se produjo un fuerte empuje del terreno de la magnitud que hizo ceder los paneles de entibación, rompiendo bulones y doblando codales, debiendo abandonar de forma apresurada los trabajadores el fondo de la zanja por la inseguridad e incertidumbre de si podía proseguir el empuje.

Al inspeccionarse el talud, de 15 m de altura, se observó la formación de varias grietas en su cabeza, y la surgencia de agua en varias zonas, lo que denotaba el alto grado de saturación.

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