NIÑOS ROBADOS

Teresa Carrasquer: “Solo pretendo que se haga justicia”

Teresa Carrasquer, víctima de un posible caso de niños robados, ha presentado un recurso al Tribunal Constitucional 

Teresa Carrasquer. Foto Heraldo
Teresa Carrasquer. Foto Heraldo

La historia de Teresa es de las que no dejan indiferente a nadie. Fue una amiga de su adolescencia la que le descubrió su verdadera procedencia. “Tenía 15 o 16 años cuando una amiga me dijo: cállate que eres adoptada”, cuenta Teresa. Ese mismo día, su madre adoptiva le explicó que tenía mucha suerte de haber sido acogida por ellos, ya que su madre biológica había fallecido. Después de aquel incidente, la afectada no volvió a mencionar el asunto a su familia. “Era un tema tabú en casa, como los quería mucho, no volví a comentar nada”, afirma.

No fue hasta la muerte de su madre cuando Teresa empezó a investigar acerca de sus orígenes. La enfermedad que padecía, una diabetes, levantó la curiosidad de Teresa por conocer los antecedentes clínicos de su madre biológica para saber si su afección era hereditaria. La víctima de esta trama comenzó a sospechar cuando abrió una caja que tenía su madre en la cocina. En su interior, descubrió que en uno de los papeles aparecía su verdadero nombre, María del Amor Lacasta Hernández, y que era nativa de Huesca.

Con esa información, se dirigió a investigar en el archivo de la Diputación Provincial oscense. “Cuando estábamos mirando el último libro, apareció mi nombre en una hoja y ponía que era hija de Natalia Beltrán Palacín”, asegura. El caso de Teresa es especialmente “dramático” y “cruel”, según afirma su abogado, Enrique Vilas, especialista en niños robados, ya que se suma el agravante de que no fue sustraída al nacer, como en la mayoría de sucesos similares, sino que se permitió que su madre estuviera junto a ella 12 meses. “Una vez que me había dado el pecho durante un año, le dijeron que me había caído por las escaleras y que me había matado”, explica.

La madre biológica de Teresa sufrió un calvario cuando volvió a su pueblo, Bolea. La victima asegura que su madre tuvo que lidiar con los comentarios intimidatorios que recibía por parte de su entorno, que la llamaba “embustera” y le decían que estaba “loca” cuando contaba que había tenido una hija.

Teresa y su abogado coinciden en que no hubo una entrega voluntaria y que las pruebas indican que fue una niña robada. Sin embargo, discrepan con la decisión que ha tomado la Audiencia Provincial de Huesca. La institución ha dictado una sentencia contraria a Carrasquer, puesto que considera que el delito prescribe si no se denuncia nada más cumplir la mayoría de edad. El problema es que la afectada no fue consciente de su situación de niña robada hasta los 60 años. Vilas califica esta sentencia como “absurda” e indica que la fiscalía también se opone a la prescripción de los hechos. No entiende que otras Audiencias hayan omitido el supuesto de la prescripción y que la de Huesca lo mantenga. “Los magistrados se han equivocado”, opina. El próximo paso para ellos es recurrir la sentencia en el Tribunal Constitucional y esperar a que esta institución les de la razón.

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