feria taurina

Lea Vicens y Pérez Langa brillan en Huesca

La Feria de la Albahaca se cierra puerta grande para la francesa y el aragonés

Lea Vicens y Pérez Langa toros rejones
Lea Vicens y Pérez Langa saliendo a hombros

Con una gran entrada en los tendidos se decía adiós a la feria taurina de San Lorenzo que deja un buen sabor de boca en general, como decía el jurado, a pesar de no haberse podido vivir ninguna gran tarde. Es cierto que ha habido cosas interesantes y una de ellas ha sido Lea Vicens en la corrida de rejones y que junto a Pérez Langa han sido los dos últimos triunfadores.

LEA 1 OREJAS 14
​LANGA 1 OREJAS 14

Leonardo Hernández, ovación y silencio; Lea Vicens, oreja y dos orejas y Pérez Langa, silencio y dos orejas. Toros de La Castilleja con desigual presentación y fuerzas. Presidió el festejo Luis López en una tarde agradable y donde los tendidos de sol registraron menos apreturas que en los días pasados, mientras que los de sombra estuvieron más poblados.

Leonardo Hernández no tuvo fortuna con su lote y además no estuvo preciso. En su primero tuvo que emplearse a fondo para poder fijar al astado y al final recibió los aplausos del público. El cuarto fue complicado y con muy poca fuerza, de hecho no necesitó el rejón de muerte y Leonardo Hernández se quedó sin dejar muestras de su calidad en Huesca, a pesar del esfuerzo por agradar en la colocación de banderillas.

Leonardo Hernández rejones plaza de toros
Leonardo Hernández no tuvo fortuna con su lote

A Lea Vicens se le da bien la plaza oscense y en su primero ya cortó una oreja. Fue en el segundo donde con mucho dominio de su cabalgadura colocó varias banderillas con una buena ejecución que levantó al público. Además estuvo certera al matar y ante la petición de los espectadores se llevó las dos orejas, abriendo la puerta grande.

Y cerraba el cartel el aragonés Pérez Langa que quiso poner todo de su parte ante un primero escaso de fuerzas, pero en el segundo se quitó la espina y fue capaz de ‘desorejarlo’ a base de entrega y pundonor y por la generosidad del público y la presidencia para poner el broche.

La corrida de rejones tiene su público y el toreo a caballo es distinto por eso la exigencia no es tanta y se pueden vivir tardes como esta en la que sin ser un gran festejo, todo el mundo sale contento.

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