En silencio

Ana Sánchez Borroy

El Justicia de Aragón ha presentado un informe muy preocupante sobre los malos tratos a personas mayores en nuestra comunidad. Según Fernando García Vicente, la violencia contra la tercera edad es frecuente dentro del ámbito familiar y más frecuente todavía entre las mujeres, viudas, mayores de 75 años y con pocos vínculos con el exterior de su hogar.

Lo peor del informe es precisamente que no puede informar con datos concretos sobre número de casos de malos tratos que se registran en nuestra comunidad, porque simplemente no se registran.

En los últimos meses, las instituciones y también la sociedad estamos muy sensibilizados con la violencia de género contra mujeres. En este asunto, una y otra vez, se insiste en que el primer paso para salir de la espiral de violencia en la que se convierte el hogar del maltratado es denunciar. Denunciar para pedir ayuda, pero también denunciar para que las instituciones sepan a qué problema se enfrentan y puedan buscar las soluciones más apropiadas. Por eso, los beneficios de una mujer que se atreve a acudir a una comisaría a denunciar unos malos tratos no sólo revierten en ella, sino también en todas las mujeres que pueden estar en una situación similar. Sin embargo, los llamamientos a que los ancianos denuncien los malos tratos, por muchas facilidades que estuviesen a su disposición, servirían para poco.

El Justicia de Aragón ha planteado al ejecutivo autónomo todo un reto. Por un parte, porque las instituciones no tienen clara la dimensión del problema al que se enfrentan. Por otra parte, porque un solo caso de violencia de género contra un solo anciano en toda la comunidad convierte la búsqueda de soluciones en una urgencia. Pero también las instituciones tienen ante sí la oportunidad de convertir la creación de un protocolo de actuación para los médicos que atienden a las víctimas de malos tratos en una medida contra cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar. Porque los niños también siguen en silencio.

Comentarios