Cartas al director: 11M

Concha García, Secretaria de Política Social de CC.OO.-Aragón

Me dirijo a usted con la única intención de compartir algunas reflexiones que estamos planteándonos en CCOO-Aragón desde los terribles atentados del día 11 de marzo, en relación a las posibles repercusiones que pueden tener éstos sobre la diaria convivencia con la población islámica asentada en nuestro país, y en particular por la autoría de tan cruel y despreciable acción terrorista.

Estos últimos días, con motivo del Día Internacional contra el Racismo, hemos sido muchos los colectivos sociales, asociaciones de inmigrantes y organizaciones sindicales quienes de una u otra forma hemos transmitido la importancia de distinguir entre los terroristas y los musulmanes, árabes o no, y la necesidad que tiene nuestra sociedad de seguir conviviendo pacíficamente sin rechazar los aspectos culturales o religiosos que nos diferencian.

Los medios de comunicación juegan un papel fundamental a la hora de trasmitir valores en positivo de las distintas culturas que conviven entre nosotros. No nos cabe ninguna duda del papel tan importante que tenéis para contribuir a crear un estado de opinión favorable y positivo de una sociedad multiétnica y multicultural.

Por ello nos parece muy importante sumarnos públicamente al requerimiento, señalado estos días por algunos comentaristas y asociaciones, de la necesidad de precisar los adjetivos a la hora de hablar del terrorismo: a nadie se le ocurre usar el término ?terrorismo judío? para hablar de las acciones terroristas y contrarias a todo el ordenamiento jurídico internacional que el Gobierno del Estado de Israel realiza contra la población palestina, y en nuestros medios nunca se ha calificado como terrorismo católico o protestante a los actos terroristas que durante años han asolado el ULSTER. Afortunadamente buena parte de nuestros medios de comunicación van depurando su lenguaje y se va erradicando el término ?terrorismo vasco? para hablar del terrorismo de ETA. ¿Por qué pues hablar de terrorismo islámico o de terrorismo árabe, y no identificar a las organizaciones criminales que están detrás de actos tan bárbaros, diluyendo la culpa en amplios colectivos religiosos o sociales que desde sus más profundas raíces rechazan estas acciones?.

Es responsabilidad de todos, y en estos momentos más que nunca, defender los valores de la concordia, de la tolerancia y la convivencia en la diferencia, que tanto enriquecen nuestra sociedad, y velar para que estos no sean otra víctima más de la barbarie terrorista.

Un cordial saludo:

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