La pena tizna cuando estalla

Cristina Pérez

Miguel Hernández: ?porque la pena tizna cuando estalla...donde yo no me hallo, no se halla, hombre más apenado que ninguno...?

La pena.

La pena tizna cuando estalla. La ceniza de la tragedia se extiende haciendo que nadie se libre, a pesar de la distancia, del disparo al corazón en el que se convierte tanta suma de dolor.

Andamos todos con el peso de la incomprensión, de la impotencia y de esa sensación de caos universal que reina ante un asesinato en masa.

El universo , de repente, pierde su orden establecido. Nada sucede según el orden natural que, al final, es la última esperanza. El orden natural ha sido un estallido tan incomprensible que, los seres humanos racionales, buscaban por las calles de Madrid el abrigo de otros seres humanos. La sensación de soledad es tan espantosa que, solo el hombre, es capaz de mitigarla.

Aunque, a veces, el hombre, es el único enemigo del hombre.

La pena sigue extendiendo su mancha por todos los corazones y los niños pequeños se preguntan qué estamos haciendo tan mal los adultos para que, ellos, el futuro, se instalen en el miedo permanentemente. Nos buscan con la mirada y nos exigen una respuesta. ¿Por qué?...¿Qué le responde a su hijo hoy?...¿cómo le explica que en el mundo , al contrario que en las películas, a veces ganan los malos?.

No le cierre la esperanza en su respuesta. Dígale que, hoy, millones de personas están dispuestas a sumarse al dolor y a pegarse a la piel de los que sufren. Que hay seres humanos maravillosos; y que él, su hijo, seguro que será uno de ellos.

Aunque el presente de hoy haya llegado tiznado de dolor y de pena.

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