Vuelco a un país

Lorenzo Río

Estos últimos días hemos vivido una de las semanas más intensas de toda la historia sociopolítica de España. Mientras los cerca de 40 millones de españoles y los ?tantos mil? miembros de la clase política del país quemaban y apuraban sus motores en la carrera de la campaña electoral y el camino definitivo hacia las urnas, apenas 72 horas antes de esa que llaman ?la fiesta de la democracia?, el corazón de los españoles se rompía algo antes de las 8 de la mañana del pasado jueves. Varias explosiones en algunos trenes de cercanías que llevan a Madrid, convertían las últimas horas de vida de la campaña, en los últimos segundos de vida de varios ciudadanos inocentes. Se mascaba la tragedia y aún así sorprendía.

Sorprendía por la crueldad de las primeras cifras que arrojaban éste que se iba a convertir, sin aún saberlo, en el peor atentado de la historia de España y Europa. La convulsión social era de esperar, y la rabia y el corazón dolido de los ciudadanos llamados a las urnas pedían información. Querían saber y saberlo ya. A quién debían este horror, a quién gritaban basta ya... En un principio, la idea era clara. Quizás las siglas más temidas del país, E.T.A., estaban detrás de todo esto. Pero nada estaba seguro. Después una furgoneta, un móvil, versículos recitados en árabe, 5 detenidos... Qué estaba pasando, y a qué nos hacíamos frente, porque ya no parecía ETA. Los españoles salían a la calle, pedían la verdad, pedían votar con todas sus consecuencias y sabiendo el quién de este terror.

Más tarde una cinta de video que venía a ratificar lo que el Gobierno no llegaba a advertir: la mano de Al Qaeda planeaba sobre la autoría de este terror. Pero ahora el por qué de no decirlo antes.

El vuelco al país estaba seguramente ya pactado, pero en la cabeza de cientos de miles de españoles. Y el vuelco se ha confirmado. El país inicia ahora una nueva etapa política y social. Eso sí, con esperanza pero también incertidumbre, la de todo cambio que no sabe a dónde nos puede llevar. Tiempo al tiempo.

Comentarios