Comienza en Roma el proceso de canonización de monseñor Álvaro del Portillo

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El Cardenal Ruini ha presidido en el Palacio del Laterano la sesión de apertura del tribunal del Vicariato de Roma, que intervendrá en la causa de canonización de monseñor Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría Escrivá al frente de la prelatura del Opus Dei hasta 1994. La Congregación para las Causas de los Santos ha establecido que en la primera fase de la causa o investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Álvaro del Portillo, intervengan dos tribunales, uno del Vicariato de Roma y otro de la Prelatura del Opus Dei.

Las sesiones de este segundo tribunal comenzarán el 20 de marzo y ambos son competentes, por igual, para realizar la instrucción de la causa, recibir las declaraciones de testigos y recogida de documentación, pero no están llamados a pronunciar una sentencia porque es competencia exclusiva de la Santa Sede. Álvaro del Portillo era estudiante de ingeniería cuando conoció a Josemaría Escrivá de Balaguer, se incorporó al Opus Dei en 1935, fue ordenado sacerdote en 1944 y se le considera el principal colaborador de San Josemaría, a quien sucedió.

Álvaro del Portillo tuvo una afectuosa relación con Barbastro, en especial con motivo de la beatificación de Josemaría Escrivá (mayo 1992) ya que el mismo día recibió a las autoridades barbastrenses en una audiencia especial en la que el alcalde, Manuel Rodríguez, le entregó una reproducción enmarcada del acta bautismal del nuevo beato, realizada por Enrique Armisén. Acompañó a monseñor Escrivá en sus últimas visitas a Barbastro, 1970 y 1975, cuando recibió la medalla de oro del Ayuntamiento y después se desplazó en numerosas ocasiones a la ciudad, que compaginó con visitas a Torreciudad y a otros lugares vinculados con el fundador del Opus Dei, como Fonz, Olvena, El Pueyo, Perdiguera y El Pilar.

Monseñor del Portillo mantuvo un trato frecuente con el obispo Ambrosio Echebarría y con el alcalde, Rodríguez Chesa, quien le manifestó su agradecimiento con un acto celebrado el 3 de septiembre de 1992 en el Teatro Argensola. Antes visitó el Ayuntamiento y firmó en el Libro de Oro una dedicatoria que terminaba así, ?como obispo, como sacerdote, rezo todos los días por Barbastro, con una deuda de agradecimiento que me complace cumplir?. Don Álvaro, como le llamaban miles de personas, mantuvo también una relación directa con otros barbastrenses, entre ellos los alcaldes Manuel Gómez y Esteban Viñola.

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