¿Y ahora qué?

Mª Ángel Pérez

Este lunes se celebraba el Día Internacional de la Mujer con cientos de actividades y actos reivindicativos recordando todas aquellas cosas por las que todavía nos queda por luchar a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. Bien, ¿y ahora qué?, me pregunto. Porque, seguramente, a pesar de que nunca está de más recordar y repasar todo lo que ha mejorado y todo lo que queda por mejorar, admitamos que tal día como hoy, o como mañana o, incluso, como dentro de un año todo seguirá siendo igual o casi igual.

Y la mujer seguirá levantándose por la mañana pensando que tiene un millón de cosas por hacer, además de acudir al trabajo, en el caso de que lo tenga; hacer las camas, preparar la comida, hacer la colada, llevar a los niños al colegio, en el caso de que los tenga; limpiar la casa, regresar al trabajo, en el caso de lo tenga a jornada partida; hacer la compra, pensar en la cena, preparar la merienda a los niños, y ¿los deberes?, y mientras tanto ir pensando en qué hacer de comer para el día siguiente. Esto en el caso de una mujer trabajadora con un ritmo de vida normal.

Pensemos en el ama de casa o en la mujer rural que, además de las tareas del hogar también trabaja en el campo y, seguramente, a cambio de nada. Si lo ha elegido así, perfecto y si no.... mala suerte, porque las cosas no mejoran de un día para otro, y la vida continúa, eso sí, después de conocer que hay mujeres que viven en condiciones mucho peores y que, en ocasiones, ni se lamentan, porque es lo que les ha tocado vivir.

Conocer y hacer valer nuestros derechos, porque nos pertenecen, es algo por lo que debemos seguir luchando. En eso estamos de acuerdo, pero ojalá uno pudiera escuchar la radio, ver la televisión o leer la prensa y conocer hechos y realidades sobre esas mejoras, sobre ese respeto que como individuos todos nos merecemos y que, en ocasiones y, por desgracia, cada vez más frecuentemente se pierde con el terrorismo doméstico. Bien, ¿y ahora qué?, me pregunto.

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