Cartas al director: Respetar a los vecinos

Vecinos de la Galliguera

Imaginen que en Huesca los vecinos del bloque de enfrente quieren derruir sus casas para construir un campo de maíz para poder vivir en su ciudad. Y que el alcalde sale dándoles la razón a ellos. Encontrarían esta decisión inexplicable y sobre todo injusta. Este cuento es realmente una pesadilla que se ha hecho realidad esta semana, porque los habitantes de los pueblos del Reino de los Mallos somos vecinos de los ciudadanos de Huesca, y sabemos que ya se ha acabado el tiempo de perjudicar a unos para beneficiar a otros. Y además habiendo muchas alternativas.

Para los vecinos de la Galliguera, Huesca es como la hermana mayor. La relación con ella siempre es ambivalente: nos beneficia y nos perjudica estar tan cerca, pero sobre todo a Huesca le tenemos cariño y respeto. Muchos de nuestros pueblos no crecen más porque sus matrimonios jóvenes se van a vivir a la capital, pero por otro lado los que nos quedamos en el pueblo tenemos en Huesca un sitio más en el que estar y disfrutar.

Muchos de nosotros hemos estudiado o trabajamos en Huesca, y tenemos muchas amistades. Para nosotros es tan familiar pasear junto al río Gállego como por el Coso, es tan bonita la catedral como los mallos, son tan divertidas las fiestas del pueblo como el chupinazo de San Lorenzo y nos emociona lo mismo ver los danzantes después de tres horas sentados en la plaza que los cantos de la Coral de los Mallos.

Por eso nos parece inexplicable y muy doloroso que un ciudadano representativo de Huesca, con el que podemos hasta compartir escalera, apueste por la destrucción de nuestra tierra. Destrucción que no es necesaria, para la que hay múltiples alternativas, por eso le pedimos que se una al Gobierno de Aragón y haga una apuesta honesta por la Nueva Cultura del Agua y por el diálogo, y no eche más leña al fuego que esta hipotecando nuestras vidas. Fuego con forma de pantano, de losa de muerte.

Respétenos y no juegue a hacer política con nuestras vidas. Hace días desde el pueblo le mandamos una carta y ahora le repetimos la invitación, ampliándola a todos sus convecinos, venga a descubrir la Galliguera, pasee con ojos de historiador por el Reino de los Mallos, comparta con nosotros la ilusión por nuestro presente y únase a la lucha por nuestro futuro.

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