Una nube de cloro tóxica provoca en Monzón la activación del plan de emergencias

La empresa Inquidesa, situada en el área industrial de la Armentera de Monzón ha sufrido este miércoles un vertido de cloro cuando se llevaban a cabo las pruebas de un nuevo reactor. La nube de cloro ya se ha disuelto, pero los dos trabajadores que estaban instalando el reactor, ajenos a Inquidesa, permanecen en observación en el Hospital de Barbastro

En un principio, la espesa niebla que se registra este miércoles en Monzón impedía calcular el alcance de la nube de cloro y la policía municipal ha recomendado a las personas mayores o con problemas respiratorios que evitasen salir de sus casas. La nube de cloro se expandía hacia la localidad de Almunia de San Juan. Sin embargo, ésta ha desaparecido y se ha levantado el aviso a la población.

Fernando Heras, Alcalde de Monzón, apuntaba que se han tomado una serie de medidas de carácter preventivo siguiendo el protocolo de actuación ante la expansión de la nube de cloro, aunque este no ha sido activado por la empresa como marca el decálogo, lo que conllevará la apertura de un expediente informativo por parte del Ayuntamiento. La alerta inicial de riesgo se ha dado por finalizada.

Desde Inquidesa, una factoría que se dedica a producir pastillas de cloro, aseguran que el escape de cloro ?no es muy grave? y que han sido sólo ?unos pocos litros?. El accidente se ha producido cuando al instalar un nuevo reactor, se ha producido un exceso de presión y los trabajadores se han visto obligados a expulsar el cloro.

La nube de cloro ha podido provocar reacciones de picor en los ojos o en la garganta, pero no revisten gravedad. Tras el aviso de un particular al 112, han intervenido la Policía municipal de Monzón, los bomberos del Cinca Medio y el propio 112.

El escape producido por un ruptura en la compuerta del clorador durante unos ensayos para la ampliación de la empresa, que se dedica a la fabricación de ATCC ( Ácido Tricoloro Isocianúrico), más conocido como cloro para el tratamiento de piscinas. La capacidad del depósito es de 8 metros cúbicos, y sólo dos han sido liberados en el escape. La masa de color verde se desplazó durante cuatro kilómetros hasta su disolución, según el SEPRONA.

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