Balance positivo de la presencia aragonesa en ARCO

La edición de este año de ARCO ha sido mejor que la del año anterior, cuando su celebración coincidió con la guerra de Irak. Así se lo ha manifestado los integrantes de las tres galerías de arte aragonesas presentes en la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid, a la consejera de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Eva Almunia, que ha visitado este lunes ARCO.

Consciente de las dificultades del año pasado, la consejera Almunia ha visitado las tres muestras aragonesas presentes en ARCO y otras en las que participaban de alguna manera artistas de la Comunidad como Javier Codesal, Fernando Sinaga, Rafael Navarro, Eva Armisén o Roberto Coromina entre otros.

Desde la DGA se insiste en la idea de priorizar la construcción de una ?industria cultural fuerte y consolidada en el contexto nacional? para poder emprender la aventura de Aragón como sello cultural, facilitando la presencia de artistas en un `stand´ de su titularidad como ya hacen otras comunidades como Valencia o Madrid, entre otras. La consejera ha señalado que en esa línea se está trabajando desde Cultura y colaborando con otras comunidades.

Almunia ha asegurado que lo primordial en estos momentos es terminar la construcción del Museo Pablo Serrano y del Centro de Arte Aragonés Contemporáneo en Huesca. ?En ese momento, Aragón podrá venir a ARCO para explicar cuál es su política de arte contemporáneo y su colección?, ha fijado Almunia; es decir, actuar en la línea de otras comunidades y cribar lo positivo para construir un proyecto de promoción cultural de Aragón. Como contrapartida al talante de la DGA, la Generalitat Valenciana ha preparado un expositor, con motivo de la próxima bienal que organizan, dedicada al agua, bajo el ?político? lema ?Sin ti no soy nada?.

Nadie ha acertado a precisar cuáles han sido los factores que hicieron de la edición de ARCO del año pasado una feria ?anodina?, o lo que es lo mismo, una edición en la que no se satisfizo las expectativas que un evento como éste genera. ARCO es una de las pocas ferias internacionales ?por no decir la única- que consigue ser visitada por más de 170.000 personas. El metro cuadrado de exposición viene a costar unos 215 euros y lo habitual es pagar más de 12.000 euros por un expositor de 60 metros cuadrados.

Sea como fuere, la enorme tensión social que desató la participación de España en la guerra de Irak llegó a la propia feria, donde hubo movilizaciones, y contrajo el bolsillo del coleccionista privado de arte, sobre el que se dirigen cada vez más las miras del galerista; de modo que la de este año ha sido una edición que ha devuelto la sonrisa del sector y de la mayoría de las galerías aragonesas.

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