San Blas sin cigüeñas en la Catedral de Huesca

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Según reza el dicho, ?Para San Blas, la cigüeña verás?. Un refrán que parece que, al menos en la Catedral de Huesca, no se va a cumplir este año. Y es que cerca de un año después del desalojo de los 9 nidos de cigüeñas que ocupaban el campanario, distintos pináculos, y parte del tejado y los contrafuertes del templo, parece que esta actuación ha surtido efecto. Además, entonces también se ubicaron distintos elementos disuasorios que han logrado ahuyentar a estas aves de la seo oscense.

Al menos así lo asegura el Vicario de la Diócesis de Huesca, Agustín Catón, que sostiene que los elementos disuasorios instladaos han cometido su función y de momento, las cigüeñas no han vuelto a anidar. Lo que sí que es cierto es que los últimos días, cuenta Catón, se han visto algunas aves sobrevolando la catedral en las zonas del monumento a donde no se llegó en estas actuaciones, aunque asegura, las aves no han llegado a instalar nuevos nidos.

Además, asegura el Vicario de la Diócesis oscense, en estos momentos se ha conseguido acabar con el peligro que estos nidos de cigüeñas entrañaban para el edificio y sus elementos arquitectónicos, con peligro de derrumbamiento de parte de los pináculos de la estructura.

En los últimos años, el problema del anidamiento incontrolado de las cigüeñas en la Catedral de Huesca estaba siendo un auténtico quebradero de cabeza tanto para la Diócesis, como para las Consejerías de Cultura y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón. De un nido hace cuatro años, tres hubo hace un par de años, y el pasado se podían contabilizar hasta nueve nidos completos en lo más alto de la Catedral de Huesca.

Es por ello que hace un año, por medio de dos grúas se procedía al desalojo de los nidos instalándose un sistema electroestático como medida disuasoria. Este mecanismo que, se encuentra colocado por ejemplo en la Basílica de San Pedro en Roma o en Notre Dame en París, crea un campo de corriente eléctrica que evita que se vuelvan a asentar estas aves.

Los elementos disuasorios están sirviendo en la mayoría de las ocasiones de freno a estas aves que pretenden no perder su vínculo con la que ha sido hasta el momento su casa. No en vano, se han visto varias cigüeñas durmiendo por la noche en otros emplazamientos de la propia Catedral, aunque sus visitas son esporádicas y no fijas.

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