Joaquín Saludas

José Luis Barrio

En la tarde del domingo fallecía en el Hospital de Barbastro, Joaquín Saludas, el primer alcalde de Monzón de la democracia (1979-1983). Se fue sin hacer ruido, no quiso ni homenajes ni ceremonias, sólo una comunicación al ayuntamiento de Monzón por parte de sus amigos y camaradas de su fallecimiento. Sin duda una decisión que encaja en el perfil de este luchador por las libertades. A uno, que desgraciadamente no lo pudo conocer personalmente, siempre le habían transmitido la idea de una persona sencilla y buena, que tuvo que sufrir veinte años en prisiones por no esconder sus ideas. Siempre hablaban bien de Joaquín Saludas y recordaban como un republicano como él había recibido a Juan Carlos 1º. Imagen que me imaginaba, una y otra vez conforme me la iban contando, y que me volvió a la cabeza cuando tus amigos, recordaban que, a pesar de tu vida tormentosa, nunca miraste hacia atrás. Destacaban los que le conocían que su casa se convirtió en una especie de despacho laboralista aconsejando a todo aquel que se acercaba. Seguramente, como otros muchos que sólo conocimos a Joaquín Saludas por referencia y a pesar que no quería homenajes, tenemos curiosidad sobre cómo fueron esos años de resistencia o su paso por el ayuntamiento, convirtiéndose en el primer alcalde- y hasta la fecha único- comunista de Monzón y aunque sea buscando un recoveco a su última voluntad y vistiéndolo como haga falta, se imponen las jornadas que tus amigos y camaradas, con el apoyo del ayuntamiento de Monzón anunciaron para recuperar la memoria histórica, como recordó el actual alcalde, Fernando Heras. En el dolor de sus amigos, me quedó con la frase de Víctor Castillón, en la que afirmó que en los últimos años de su vida se había sentido querido, ya que al margen de las ideas o como haya sido la trayectoria vital de cada uno, no hay nada como sentir el cariño de la gente que te rodea.

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