A examen

Lorenzo Río.

Este es el momento del año en el que uno se da cuenta de lo que ha hecho, o no ha hecho, hasta ahora. Febrero. Ese mes en el que las obligaciones, si no se han cumplido, no quedan ya muchas opciones para hacerlo. Y es que el tiempo se agota y poco queda ya por hacer para lograr acatarlas. Es la época en la que los relojes y calendarios son más consultados que nunca, y en la que los días parecen tener tan sólo 12 horas. Si no que se lo pregunten a los compañeros universitarios que estos días sólo les queda apurar sus codos y dejar huella sobre las mesas de estudio, o lamentarse por no haber desempolvado antes las hojas de los apuntes.

Pero no sólo los estudiantes están ahora en momento de lamentarse o apurar sus horas de estudio, sino que con vista al gran examen, al del 14-M, los políticos, aquellos ?representantes ciudadanos? de tantos y tantos colores, este mes apuran ya sus apuntes. Y con sus apuntes, también sus palabras, sus sonrisas, sus promesas... porque sobre todo esto, muchas promesas, son las que ahora lanzan y aseguran cumplirán si aprueban el examen.

Los estudiantes poco pueden hacer ahora más que dormir poco, combatir la somnolencia con café, intentar que cada hora cunda como dos y organizar bien su día para rendir en febrero. Los políticos, sólo tienen que ?combatir? bien, prometer mejor, preparar bien su maleta electoral y engordar sus agendas con visitas y más visitas a esos puntos de la geografía que, inexplicablemente, ahora suscitan un enorme interés en los viajes de las máximas autoridades.

Pero eso sí, un consejo: señor político, cuidado porque nunca se sabe cuándo y dónde puede aparecer un Carod-Rovira o un tránsfuga asambleísta en su devenir político diario.

Comentarios