“El peluche tiene vida”

Juan Manuel Fonseca.

Hemos dejado las fiestas navideñas y ya estamos en plena integración en la vida cotidiana tanto en el ámbito laboral como en los hogares, pero en este último lugar el perrito o el gatito que les llegó como regalo a los más pequeños de la casa, no es un peluche que puede quedarse aparcado en el armario o en el cajón de los juguetes.

Ahora para aquellos que les guió el impulso de la mirada de un tierno animal pequeño, se encuentran con que tiene que ser cuidado, atendido en sus necesidades de cariño y fisiológicas. ¿Y que miembro de la familia se responsabiliza?, la pregunta no va teniendo respuesta conforme pasen las semanas y se termina por el abandono.

Desde una de las asociaciones protectoras de animales y plantas de nuestra provincia, me indicaban, que ? en la mayoría de los casos se deja al perro y gato en la calle, incluso antes que llegue a los seis meses de edad, con una situación difícil de supervivencia?. Recordándonos que los animales de compañía, sean gatos, perros o cualquier otra especie, es seres dotados de su especial inteligencia y por ello capaces de sentir, jugar y aprender?.

Precisamente estas características nos hacen comprender que pueda ser tan agradable y positivo convivir con ellos, pero antes de tomar la decisión de llevar un animal a casa hemos de saber que al adquirirlo nos convertimos en responsables de su alimentación, atención veterinaria, calidad de vida, comportamiento, identificación y esto es durante toda su existencia, que en muchos casos puede sobrepasar los veinte años.

Si no estamos dispuesto a asumir tanto las ventajas como los inconvenientes, las asociaciones protectoras de animales y los veterinarios insisten que ? es mejor que adquieras un juguete de peluche, de madera, de cartón, de plástico... que puedas retirar cuando ya no te interese?.

Si ya esta en casa y es un problema, antes de mirar a otro lado y pensar que en el campo o en la calle se unirá a otros de su especie y ?vivirá feliz?, asumamos la responsabilidad de buscarle un hogar, entregarlo a una organización de defensa de los animales o a un establecimiento especializado y profesional.

Para evitar estas situaciones desagradables se debe contar con el asesoramiento desde las tiendas de animales y al venderlos estén identificados como animales de compañía, con su chip, de manera que ante el abandono se pueda sancionar al dueño. Este DNI de los animales, ofrece a otras ventajas como son los censos y garantiza un mayor control sanitario e higiénico.

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