Cartas al director: Mercadillo

Siguen allí

Asociación de Vecinos del Barrio Pamplona

Dos días a la semana, cuatro días de incomodidades, doscientos ocho días al año.

Los mercadillos de Huesca siguen en el estrambótico lugar donde los pusieron. Donde los impusieron a unos vecinos sin comerlo ni beberlo, sin aviso previo, sin comentarlo siquiera, a traición.

Claro, como somos pocos vecinos, sufrimos poco. Esto debe ir por cantidades.

Pues que sepa el Ayuntamiento y la ciudad, que nosotros sentimos el dolor, la impotencia, la desazón y la tristeza igual que si fuéramos muchos. Que somos personas, familias trabajadoras, que vivíamos muy tranquilamente en nuestras casas hasta ahora. Que ahora hemos visto cómo tenemos una servidumbre impuesta que no existía. Que tenemos una tristeza que nos ha sobrevenido por causas que ni conocemos, ni tenemos que ver con ellas.

Ya sabemos que, seguramente, no contaremos con muchos apoyos. Claro, nadie va a protestar por nosotros porque a ver si se lo van a poner en su calle a ellos. Los de Obispo Pintado, por ejemplo, no dirán ni palabra, no sea que se los devuelvan. El criterio que ha seguido el Ayuntamiento para ponerlo en este lugar se presta a que toda la ciudad tema a sus mandatarios.

Tan solo el imaginar que esto se traslade en el tiempo, nos crea una tremenda inestabilidad emocional, pérdida económica, relaciones sociales, de precariedad, que nos hace sentirnos vulnerables e indefensos ante cualquier decisión de cualquier autoridad.

No tenemos absolutamente nada en contra de los vendedores ambulantes. Su trabajo nos merece todo el respeto y aprecio. Creemos que tienen que tener un lugar adecuado para ejercer su trabajo, unas instalaciones permanentes y, a ser posible, con todos los servicios necesarios en el lugar.

Señor Alcalde, por favor, tome las medidas oportunas para evitar el tremendo daño que está causando y que pensamos que no está haciendo bien a nadie.

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