Cartas al director: Yo también soy de Artieda

Mª Antonia Antoranz Onrubia.

Me siento orgullosa de conocer y haber convivido con las gentes de Artieda. Viendo hoy su foto en los periódicos, la resistencia, como siempre pacifica, que han mostrado a ser despojados de sus campos , de su patrimonio, de su forma de vida, de sus recuerdos, de sus casas, ha venido a mi memoria la primera vez que subí a ese hermoso lugar y la enorme impresión que me causó la amabilidad y cortesía con que nos trataron a los que estábamos haciendo el Camino de Santiago, ese que según la CHE no existe, obsequiándonos y haciéndonos objeto de una hospitalidad maravillosa.

Conocí entonces la enorme tragedia que se les venía encima y admiré la valentía, la honradez, la unidad, el ingenio de todo un pueblo que en vez de sentarse a llorar su mala suerte luchaba en todos los campos posibles: jurídico, científico, de movilización social.....armas todas de paz, para defender lo suyo y ,defender lo nuestro, porque la perdida de esos territorios en beneficio de las Eléctricas y las Cementeras sería una enorme perdida para Aragón.

En un tiempo en que la agricultura europea está en franco retroceso las asociaciones agrarias aragonesas, con unos planteamientos egoístas y trasnochados basados en Costa que no deja de ser de otro siglo, y su exclusivo beneficio claman por un agua que no va ser para ellos si el embalse se realiza; están haciendo, con perdón y sin ánimo de ofender, de tonto útil, de punta de lanza por donde se colarán los envíos de agua del Ebro a Levante. ¿En serio cree alguien que para la agricultura o para Aragón se iban a gastar este gobierno los miles de millones que valen esas obras? Cuando el agua esté embalsada los mismos argumentos que en trigo o tomates. Hagan cuentas, sumen 1000hm que recrecen Yesa, 400 de Biscarrues y los cientos de santa Liestra y recuerden las cifras del trasvase.

Yo también soy de Artieda, mientras sobre ellos se alce la espada de Damocles de la sin razón, del egoísmo de crecer sobre el dolor de otros, de la inundación de Patrimonio de la Humanidad como es el camino de Santiago, soy de Artieda y también de Erés y de Biscarrués, y de Santa Liestra de esos maravillosos pueblos en peligro. Soy vecina de corazón y de lucha de todos y cada uno de ellos.

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