Cartas al director: Artieda, ánimo y gracias

Raúl Pérez Vicente

"Si tiene que ser así.". "Si lo han de hacer.". Cuantas veces en nuestros pueblos hemos oído esa frase a nuestros mayores, marcados a fuego por el desarrollismo franquista que les tocó vivir durante décadas.

Todos sabemos que el siglo XX dejó a nuestro Aragón rural en coma, con cientos de pueblos abandonados y muchos más a punto de quedar despoblados. "Si tiene que ser así.".

Más de medio siglo de caída libre puede parecer demasiado tiempo para ser ahora optimistas, es cierto. Y precisamente ese es hoy nuestro principal problema, que casi no queda hueco para el optimismo y mucho menos para la utopía.

Pero yo conozco un pueblo que va a contracorriente, donde se respira limpio y los pulmones se te llenan de esperanza. Se llama Artieda y encabeza una lucha ejemplar contra décadas de derrotas. La suya y las nuestras. Es un pueblo que ha conocido el dolor como el que más. Un pantano situado poco más abajo y que a otros sitios llevó riqueza, en la zona de Artieda sólo dejó ruinas y desertización. A su manera el pantano fue como la bomba de Hiroshima o el terremoto de Bam. Aguas abajo toda la vida desapareció de un plumazo. Y ahí al lado, al borde del abismo, pervive Artieda, hoy amenazado por el recrecimiento de ese mismo pantano.

"Si lo han de hacer.". Lo fácil para Artieda hubiese sido agachar la cabeza y en su momento coger la maleta. Pero Artieda es una aldea de gente luchadora. Por eso los jóvenes no emigran; al contrario, regresan de la ciudad. Y por eso las yayas no dudan en plantarse frente a quien haga falta, llámese Excmo., Sr. D. o simplemente máquina excavadora. Son, sencillamente, gente que no se resigna, que quiere ser dueña de su propio destino.

Por eso Artieda es mucho más que una aldea. Es un revulsivo para todo el Aragón rural, ejemplo de fuerza y dignidad, donde un futuro lleno de esperanza es posible.

Vecinas y vecinos de Artieda: gracias y ánimo en estos días difíciles. Somos muchos los que estamos a vuestro lado.

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