Un año para conocer la realidad y necesidades de las diócesis de Huesca y Jaca

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Tras su ordenación episcopal y la toma de posesión de ambas diócesis, el nuevo obispo asegura que se da un plazo de tiempo de un año largo para hacerse con la realidad de las dos zonas que tiene que pastorear. Dado que no existen, decía, manuales para ser obispos, su primer objetivo es conocer qué se ha hecho hasta ahora y cómo se venía funcionando, ya que estas dos comunidades cristianas no empiezan ni acaban con él.

En segundo lugar, Jesús Sanz recuerda que desde al año 2000, todas las diócesis tienen una pauta para trabajar en la Nueva Evangelización. Eso es lo que hay que saber adaptar a las diócesis de Huesca y Jaca.

El nuevo obispo pretende preguntar a sus más directos colaboradores cómo venían haciendo su trabajo. A partir de ahí, considera que habrá cosas que se deberán mantener, otras que recuperar y otras que introducir como novedad. Es por todo ello por lo que prevé que pasará un año de aprendizaje.

Jesús Sanz reconoce sentirse muy bien en el Alto Aragón. Sus primeros días, tras las tomas de posesión, fueron de conocer a gente y de visitar a las distintas autoridades civiles y militares de ambas diócesis. Sin embargo, acostumbrado a ocupar importantes cargos, pero siempre en el anonimato de las grandes ciudades, se siente realmente impresionado por la acogida de los diocesanos, que lo han recibido con los brazos abiertos.

Tras pasar los días de Navidad en Jaca, compartiendo las fiestas con una residencia de ancianos, o con las gentes de la Parroquia de Santiago, el obispo de Jaca y Huesca, ofrecía el 26 de diciembre tres misas en otros tantos pequeños pueblos de Sobrarbe: Arcusa, Almazorre y Colungo, celebrando San Esteban. Fueron sus primeras celebraciones ya metido de lleno en su trabajo. Jesús Sanz presidirá la misa del Día de la Familia, este domingo, a las 6 de la tarde, en la Catedral de Huesca, y posteriormente pasará el Año Nuevo con su familia en Madrid.

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