Uva y champán

Lorenzo Río

Cada vez creo más en aquello que mi madre me dijo cuando cumplí los 18 años: ?de ahora en adelante, hijo, ya verás, cada año pasa como si fuesen dos?. Y es verdad. Desde hace un tiempo, cada año pasa tan rápido que casi no soy consciente de ello; tanto, que ya estamos en Navidad, ya ha pasado la Nochebuena y ya no nos queda nada para acabar este 2003. Con el regustillo aún del champán de la pasada Nochevieja, ya estamos descorchando la botella de este año y comprando esas nuevas uvas que este año, por cierto, las venden ya incluso peladas y en pequeñas latas de doce unidades, como tiene que ser.

Es tiempo de hacer balance, de proclamar buenos deseos y providencias para todos, y de pedir que el nuevo año nos traiga eso que se quedó pendiente o ni siquiera eso en 2003. Ya tenemos Alta Velocidad (o Velocidad Alta; esto es como lo de la botella medio llena o medio vacía); ahora sólo queda pedir que 2004 nos traiga suficiente dinero para pagar el viaje hasta Madrid, más aún para cuando lleguen los trenes AVE anunciados para la primavera. Ya nos llegó el proyecto de la futura autovía Pamplona-Huesca-Lérida; ahora sólo queda pedir que entren ya las excavadoras en los tramos de nuestra provincia, como ya están haciendo en la de Navarra. Ya tenemos el dinero para el nuevo colector de la ciudad; ahora hay que pedir que tengamos el suficiente para mejorar nuestras conducciones de agua y que Huesca en 2004 pueda beber del grifo tranquilamente y sin turbidez... Y así, entre burbuja de champán y pepita de uva, estos son algunos de los deseos que Huesca pide, avanzando paso a paso, para salir en 2004 un poco más de ese letargo que vive ya desde hace demasiado tiempo.

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