Bien nacidos, bienvenidos

Nuria Garcés

Es tema de comentario en medios de comunicación y también en la calle. Y no es para menos. La primera altoaragonesa, una niña llamada Fátima, es hija de marroquíes. El primer aragonés del año, es Aronas, un niño precioso, hijo de rumanos. Y el primer niño nacido en el hospital de Alcañiz también era hijo de padres inmigrantes. Seguro que entre los primeros españoles en llegar al mundo, había más de uno, hijo de padres llegados de cualquier otro país del mundo.

Muchos son los que hoy se alegran. Estos nacimientos, en un país, en una comunidad autónoma, en una provincia como la de Huesca envejecida y despoblada, con la tasa de natalidad más baja del mundo, deben servirnos de acicate. Gracias a ellos, podremos salir adelante. Son necesarias hoy las manos trabajadoras de sus padres, y lo serán las de ellos dentro de unos años.

Multirracial, multilingüística y multicultural. Así es ya esta tierra, que será tan nuestra como suya, no lo olvidemos. Sólo hay que aceptarlo con absoluta normalidad, como lo han hecho otros países que nos antecedieron y que no encuentran más problemas en esta convivencia. Y más aún, si los necesitamos para seguir prosperando, y que ellos lo hagan con nosotros, puesto que les es imposible en sus países.

Ya habrá sido duro ser padres lejos de sus casas, de sus familias, amigos y raíces, no haber podido compartir con los suyos la tremenda alegría de traer un niño al mundo, como para que encima los miremos por encima del hombro. Fátima, Aronas, Mohamed, Mehdi, Vasili, Fatoumata, Dulce María o Rashida, bienvenidos.

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