Hermanados, pero no señalizados

Nuria Garcés

Está a punto de celebrarse el 40 aniversario del hermanamiento entre las ciudades de Huesca y Tarbes. Desconozco si, en los primeros tiempos, hubo mucha actividad entre ambas localidades, si se llevaron a cabo actos o reuniones, o acciones conjuntas. En mi opinión, los oscenses, al menos, tan sólo conocen Tarbes de algún viajecillo al otro lado de los Pirineos, y conocen de nuestro hermanamiento por los intercambios escolares y por la presencia, durante tantos y tantos años, el día 9 de agosto en el Salón del Justicia del Ayuntamiento de Huesca de Raymon Errécarré, quien fuera alcalde de la villa gala a lo largo de décadas. Y en los últimos tiempos, ha sido la Concejalía de la Mujer quien ha realizado algún que otro intercambio con Tarbes, con motivo de actos relacionados con el Día internacional de la Mujer. Si se han llevado a cabo otras actuaciones, no son conocidas por el gran público.

El ayuntamiento oscense, a través de su concejala de relaciones institucionales, Teresa Sas, está estudiando posibles actos para celebrar esta efemérides. Servidora, desde la experiencia que le da haber viajado a Tarbes hace dos o tres años, haría una propuesta. Casi se podría decir que es una propuesta de cortesía, ya que se trata de ubicar en los paneles indicadores, a la salida de Huesca, hacia Francia, el nombre de Tarbes.

Fue algo que me llamó la atención en aquel viaje. A pesar de las ?escasas ? relaciones, cuando uno vuelve de Tarbes, se encuentra con el nombre de Huesca en varias ocasiones. En un cartel, anunciando que es la localidad hermanada con Tarbes (algo que no vemos en Huesca), y posteriormente, varias veces más, en dirección a España. Ya les digo que es cortesía, porque desde Francia parece más importante señalizar Zaragoza (o Saragosse, como ellos dicen); pero cuando uno es oscense da una cierta satisfacción verlo. Los amigos de Tarbes, por su parte, no deben de sentirse muy halagados. Sinceramente, se podría hacer algo.

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