Cartas al director: Un presidente con alma ribereña

Lola J. B.

Nos hablo de ríos y de puentes, del gran tronco que se ponía cada año como paso sobre el río de su pueblo, de sus dificultades para pasarlo, de los accidentes, de sus campos en la orilla, del pequeño cauce del Isábena y de sus puentes, de las fotos que hacen los turistas en verano sobre ríos secos, y de lo que se pierden no viéndolos en otoño, rápidos y bravíos; de las riadas del 63, de los puentes concretos que han resistido en los valles; de sus recuerdos de niño, de los ratos pasados creciendo junto a un río.

Sensaciones, imágenes, recuerdos y vivencias que forman parte de su vida, que le hacen ser él mismo y no otra persona diferente. Esto nos lo contó al principio, como quien habla por romper el hielo, y así, casi sin darse cuenta, puso encima de la mesa su alma ribereña, el presidente aragonés, D. Marcelino Iglesias, cuando recibió a los ayunantes contra los grandes embalses.

Después hablamos "en serio" para lograr que en este Aragón nuestro no se inunde ningún pueblo, ni valle, ni camino de Santiago, ni patrimonio, y de si hay o no voluntad política para acabar con el trasvase parando los pantanos que son su almacén...Y ahora toca actuar, por eso le pedimos a Marcelino, a un aragonés que tiene alma ribereña, que se le note, que sea valiente y abra el diálogo y se comprometa a poner en marcha los sistemas de gestión del agua que hacen innecesarios los pantanos, (tengan la cota que tengan), que están provocando que cientos de sus ciudadanos aragoneses vivan situaciones dramáticas, llenas de dolor, rabia e injusticia ante la amenaza de inundación de todo lo que tienen. No sea cómplice de esta injusticia del gobierno central, ni les de la espalda a sus vecinos, luche para que todos nuestros hijos tengan derecho, también, a vivir con un alma ribereña.

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