La vecina cobarde

Cristina Pérez

Yo vivo en el piso de arriba. Soy la vecina cobarde que escucha, que también se siente maltratada porque cada grito, cada noche de llanto ahogado en la almohada, cada portazo, cada amenaza, hasta cada silencio prolongado , los sufro agarrada a mi miedo, sin pensar en el miedo de la mujer de abajo.

Después del dolor de ella, el se va. Y casi la noto respirar profundo. Oigo el agua correr en la ducha y después sale ella. Me la encuentro en el mercado y, como sabe que yo lo sé, intenta esquivarme. Yo también. Me da miedo mirarle a los ojos y comprobar que lo que yo escucho cada día, lo lleva ella grabado a fuego en su mirada. Una mirada que podría acusarme de guardar silencio.

Y ¿qué hago?. Yo vivo en el piso de arriba y soy la vecina cobarde. En ocasiones he estado tentada de marcar el número de la policía, de llamar a un familiar de ella, de comentarlo en algún servicio social del ayuntamiento o de bajar a tocar en la puerta y sacar a la bestia de casa bajo cualquier amenaza.

Pero ¿y ella? ¿qué diría ella si sabe que yo lo sé y que me entrometo en su vida?. Bueno si lo de esta mujer es vida... que yo creo que es una agonía en vida. La veo perder peso, la veo maquillarse en exceso cuando sale con él al bar de abajo y la coge por los hombros, como para no dejarla escapar, como para demostrar que es solo suya. La coge por los hombros y, los demás, los que no son vecinos, piensan que es un acto de amor.

Yo vivo en el piso de arriba y soy la vecina cobarde. Un día me atreveré, pero hasta que llegue ese día, seguiré compartiendo su miedo, seguiré mordiéndome los labios y , cada mañana en el mercado, seguiré esquivando su mirada.

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