Llegan los presupuestos

José Luis Barrio

Con la llegada del fin de año, asociaciones, empresas, corporaciones, fundaciones, instituciones...todos en mayor o menor medida tienen que preparar los Presupuestos del próximo año, es decir, la previsión de lo que se va a poder, o no, hacer durante los próximos 365 días. La preocupación puede ser mayor, si nos centramos en los ayuntamientos, ya que si ha habido cambio, la expectación se centra en las inversiones que incluyen en el primer año. Para ello, se mira a otras instituciones se llama y rellama a la DGA, Diputación Provincial, Gobierno central y, ahora, a la Comarca en busca del sí, que permita garantizar una obra de campanillas el próximo año.

Dicen los entendidos que para que se luzcan las obras en el plazo de cuatro años, el denominado trabajo sucio hay que hacerlo los dos primeros, para licitarlos en la recta final. También dicen los expertos que hay que hacer las actuaciones en el centro, por dónde pasan los vecinos que cada día, y a ser posible, si son molestas que se terminen unas semanas antes.

Ahora toca tiempo de enfados, de negociación hasta de alguna que otra amenaza velada, recordando lo que me dijiste si ganaba las elecciones, con el único fin de presentarse a los primeros presupuestos de la legislatura con los deberes hechos y una sensación de movimiento, siempre y cuando, las obras del anterior mandato estén liquidadas, ya que la práctica política parece indicar que las obras que se inauguran en la recta final de un mandato las pagan los entrantes, pero no nos olvidemos, que al fin y al cabo, todos deben trabajar por los ciudadanos, que habitan las poblaciones que gobiernan.

Por lo tanto, si me lo permiten, no se vuelvan locos intentando incluir en el primer presupuesto del mandato, muchas cosas, es decir, aunque sea una previsión que no hay que cumplir al cien por cien, de hecho en muchas corporaciones hay proyectos-obras, que pasan de un año a otro sin ejecutar hasta que un día desaparecen sin saber por qué y no pasa nada, es mejor plantearse cuestiones, aunque sean heredadas antes que navegar en ilusiones, que nos hipotequen sine die. Por lo que sólo les deseo, a los hacedores de documentos presupuestarios, que les salgan bien las cuentas y que encuentren el sí, quiero, de las instituciones que deben ayudarles.

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