Cartas al director: Ríos negros en el Pirineo

César Ceresuela López:

En febrero de 1975, en Guatemala el Instituto Nacional de Electricidad del Estado (INDE) desveló un plan para construir una presa sobre el río Negro e inundar 31 millas de valle. Los fondos iniciales para la presa vinieron del Banco de Desarrollo Inter-Americano (105 millones de dólares), y la compañía italiana Cogefar fue la encargada de la construcción. El proyecto sufrió retrasos porque en 1976 un gran terremoto retrasó las previsiones y obligó a revisar el proyecto al descubrirse que en el lugar de la presa existía una falla sísmica. Aún así el INDE consiguió un gran préstamo del Banco Mundial (72 millones de dólares de 1978).

A la vez que comenzaban los trámites para la construcción de la presa se levantó un poblado para albergar a los habitantes afectados por la construcción del embalse, aunque los habitantes de Chixoy rehusaron dejar sus tierras. El 4 de marzo de 1980, la presión psicológica dejó paso a la represión cuando dos soldados y un policia irrumpieron en la iglesia de la comunidad donde se debatía acerca de la presa y el desalojo consecuente. Resultado 7 civiles muertos. El 10 de julio dos representantes de la comunidad indígena que portaban los acuerdos de indemnización fueron torturados y sus cuerpos mutilados. La documentación y propiedad de las casas desapareció. El 13 de febrero desaparecieron 73 indígenas, un mes después, los paramilitares mataron a 117 mujeres y niños, dos meses más tarde el ejército atacó y mató a otras 84 personas en un lugar llamado ?Los Encuentros? en el valle del Río Negro, llevándose a quince mujeres en helicóptero a las que nunca se volvió a ver.

La comunidad de Río Negro fue destruida completamente. Según el censo hecho por el INDE, 791 personas vivían en la comunidad en 1977, seis años después 444 estaban muertas.

Hoy la presa hidroeléctrica ha ahogado los vínculos del Río Negro con su rico pasado maya: tierras de enterramientos y lugares ceremoniales.

En los últimos 100 años, 80 millones de personas han sido expulsadas de sus casas por el holocausto hidráulico, miles de ellas en el Pirineo Aragonés, donde decenas de pueblos fantasmas son testimonio de un expolio depredador de los más poderosos.

El actual Plan Hidrológico Nacional recoge 120 nuevos embalses, algunos de los cuales suponen la inundación de nuevos valles y pueblos del Alto Aragón y la emigración forzada para muchos de sus habitantes, recrecimiento de Yesa, Biscarrués, Susía, Santaliestra, Jánovas son algunos de sus nombres...Ante esta irracionalidad de políticos sin escrúpulos, hambrientos de votos en el llano o en el levante, y de empresas constructoras hambrientas de enormes dividendos, decenas de gentes desde Artieda a Delta del Ebro, pasando por Huesca, Zaragoza, Barcelona, Girona, están ayunando, un ayuno colectivo, para demostrar que se tiene hambre de justicia, de solidaridad, de racionalidad, hambre de una Nueva Cultura del Agua.

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