Con el mazo dando

Luis Laiglesia

Nunca Villanueva de Sijena había asistido a una polémica como la que enfrenta a su alcalde, Alfonso Sallilas, con la orden de religiosas de Belén.

Mientras Salillas dice que las monjas han incumplido la ley llevando a cabo una acampada ilegal e intentando iniciar los trabajos de ampliación de su monasterio, estas, a través de su portavoz, aun reconociendo que eso es verdad, aseguran que el Alcalde se ha cebado con ellas y que está entorpeciendo un proyecto que para sí quisieran otros pueblos.

Lo cierto es que Sijena es un Monasterio Real de primer orden y la Comarca de Monegros ve como sus dos más importantes santuarios, el de la Cartuja de Monegros y este de Sijena, no están siendo aprovechados por la zona como atracción turística.

Me pregunto por qué colectivos como Colores son desalojados de núcleos deshabitados, como es el caso de Sasé, y las fuerzas de seguridad del estado no se emplean con la misma contundencia con las monjas de Belén. Al fin y al cabo detrás de su actuación encontramos el mismo delito, aunque bien es cierto que los hábitos de unos y otros son distintos.

No se puede permitir que haya distintos raseros de medir. Además la representación de una población, convendría que no se olvidara, la ostenta quien ha sido elegido en las urnas y ese no es otro que el alcalde, Alfonso Salillas.

No solo eso, no debería permitirse que operaciones de dudosa moralidad propiciaran el empadronamiento artificial de algunos foráneos con el fin de controlar políticamente una población. Hoy hablamos de Villanueva de Sijena, pero no es el único núcleo de la provincia donde ocurre esto. En la localidad Monegrina sale perjudicado el PAR, pero los regionalistas saben que operaciones de este tipo les han proporcionado alguna que otra alcaldía en otros puntos del Altoaragón.

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