Derecho a ser niño

Cristina Pérez

Ser niño es una tarea difícil. Manuel arrastra cada día sacos de cemento que, casi le doblan el peso, Ernestina teje con sus sueños cada mañana la ropa que venderá en el mercado, cuando con tan sólo diez años, debería de estar conociendo el mundo en su libro de texto; Sebastián arranca al salir del cole frutos del bosque, entre el frío y la humedad que ya tiene instalados en sus huesos de niño, para calentar la casa y Marcela sigue con sus pesadillas nocturnas después de que, una noche más, ni su madre ni su padre estuvieran en casa y volviera a ponerse el pijama en la soledad de una casa fantasma.

Ser niño es una tarea difícil. Hay niños que nunca sabrán que fueron niños, porque nadie les dijo que, la infancia, es el único territorio del universo donde, únicamente, se tienen derechos y dónde no debería de haber más obligación que, esa, ser niño. Y ser feliz.

Nos estamos jugando el futuro. Y ellos juegan a la guerra. Si no nos acordamos de nuestra propia infancia, les estamos borrando la de ellos.

En el Día Mundial de la Infancia deberíamos agacharnos un poquito para oir lo que nos susurran las voces de los más pequeños, a los que habitualmente no oímos porque su estatura es diminuta. Pero su corazón no.

Baje a este territorio comanche infantil y se sorprenderá de lo que ven sus ojos y de lo que opinan del mundo. Seguro que, de entrada, se va a asustar. Pero si todavía tiene el alma al descubierto, le aseguro que lo inmediato será trabajar para que, los niños recuperen su infancia. Con algunos ya no estamos a tiempo

Comentarios