Arantxa Santamaría, top model altoaragonesa: “Nueva York me da respeto”

2003110707 arantxa santamar.jpg

Portadas en las principales revistas de moda de España, premio a la mejor modelo en la Pasarela Cibeles, campañas de publicidad para marcas como El Corte Inglés, Cortefiel o Caramelo describen el éxito de la modelo oscense Arantxa Santamaría. Con sus 21 años, esta joven natural de la localidad literana de Altorricón se ha convertido en una de las caras más cotizadas de las pasarelas europeas. A ello han ayudado también sus espectaculares medidas, un metro ochenta de estatura repartido en 85-61-90 de busto, cintura y caderas. Ahora viaja a Nueva York para intentar, hasta final de año, conquistar el mercado americano.

Aragón PRESS.-

Pregunta.-Su nombre y su cara comienzan a conocerse ahora, pero ¿cómo comenzó su carrera profesional?

Respuesta.- Comencé en esto a los 16 años, en la escuela de Maygra Model, haciendo alguna cosilla como algún desfile, alguna sesión de fotos en Barcelona... Cuando tenía 17 años, participé en un `casting´ en Lérida para la agencia Élite, para el concurso del rostro del año. No gané, me quedé la segunda, pero me abrió las puertas para algunos trabajos, sobre todo en Barcelona. De todos modos, yo seguía en el instituto de Altorricón, porque tenía buenas notas y no quería perder los estudios. Pero no hacía bien ninguna de las dos cosas. Ni me volcaba en estudiar, ni me volcaba en ser modelo. Así que ya el año pasado, cuando terminé el Instituto, me decidí ya por mi carrera profesional y la verdad es que me ha ido muy bien. Primero me fui cinco meses a Milán, luego he estado de enero a julio en París, y trabajando también en Alemania, Suiza, Inglaterra o Austria. Gracias a esto he ido cogiendo fama, lo que me ha ido muy bien tanto para la pasarela Gaudí, como, sobre todo, para la última pasarela Cibeles. He sido la modelo que más ha trabajado, con 21 desfiles en sólo cuatro días. Aunque acabé muy cansada, y con los pies destrozados, que me nombraran la mejor modelo del año me ha ido muy bien, porque me ha dado a conocer y también me ha subido el caché.

P.-El premio Cibeles ha sido muy importante. ¿Lo esperaba?

R.- El premio Cibeles me está abriendo muchas puertas, tanto en España como fuera. Es un premio muy importante, que hasta ahora han recibido modelos consolidadas y con una gran carrera, como Martina Klein o Nieves Álvarez. Fue muy gracioso porque mis padres fueron de Altorricón a Madrid para verme ese día, y entraron antes del último desfile a saludarme dentro. Se quedaron asombrados porque estaba completamente rodeada de cámaras de televisión y de fotógrafos y mi madre no entendía por qué estaban conmigo, y no con Martina Klein, por ejemplo, que estaba al lado. Yo también me sorprendí mucho y fue entonces cuando comencé a pensar que podría ser cierto el rumor de que el premio iba a ser para mí.

P.-Pero las cosas no han parado allí...

R.-No. Justo horas después de recibir el premio en la Pasarela Cibeles estaba haciendo la Pasarela de Milán. Tenía que haber ido también a París, pero estaba agotada y preferí descansar unos días. Pero no me ha venido nada mal descartar París, porque en las últimas semanas me han salido muchos trabajos importantes en España. He hecho estos días las campañas de El Corte Inglés, Cortefiel, Caramelo o Caroche, entrevistas y portadas para Woman, Telva, Marie Claire, El País o Vanidad.

P.- ¿Cómo se vive ese cambio de Altorricón a moverse por las mejores pasarelas del mundo?

R.- Yo creo que bien, porque lo que tengo ahora no me ha venido de repente. Son casi cinco años trabajando en los que, afortunadamente, me ha ido muy bien; he tenido mucha suerte y he ido muy poquito a poco. Y por eso creo que, como las cosas no han llegado de golpe, las he ido asumiendo conforme han llegado.

P.- ¿Qué es lo mejor que le ha pasado desde que trabaja en esta profesión?

R.- Son cada día muchas cosas especiales las que me pasan, o la de gente que conozco; pero lo mejor de todo son los amigos, los buenos amigos que he hecho. Tengo algunas compañeras que son muy buenas amigas mías y también tengo amigos muy buenos entre algunos diseñadores y fotógrafos, peluqueros y maquilladores. Pero también hay gente que me hubiera gustado no conocer. Entre ellos muchos diseñadores, que la mayoría son un poco raros, extravagantes y están un poco ?p?allá?. Pero en general, aunque me queje, aunque a veces sea estresante, estoy muy contenta con mi profesión.

P.- También se habla de un lado negativo en el mundillo de la moda, quizá marcado por clichés de anorexia, drogas, malas relaciones entre las modelos...

R.- La anorexia está presente aquí, pero también lo está en los institutos o entre la gente joven. Pero sí que es cierto que en ocasiones se nos exige una delgadez extrema. El caso más duro es el de París. Y allí, para Alta Costura piden de metro ochenta para arriba y una talla 36. Son mujeres realmente raquíticas. Yo, en este momento, no doy esa talla. También han sido muy llamativos los casos de las grandes `topmodels´, que han reconocido muchas adicciones; pero no podemos entrar todas las modelos dentro del mismo saco y, entre nosotras, como en todos los trabajos, con unas compañeras te llevas bien y con otras mal.

P.- ¿Hay algo que lleve peor?

R.- Viajar sola. Menos en algún momento puntual porque coincida con alguna compañera, que casualmente va al mismo trabajo, son siempre esperas y viajes muy largos que hago sola. Y con lo casera que soy no me gusta. Lo bueno es que cuando estoy en mi casa de Madrid o en Huesca valoro todavía mucho más el calor de la gente y el calor del hogar.

P.- Las modelos tienen algo de actrices porque deben expresar muchas actitudes sin decir nada. ¿Es costoso ponerse todos los días a interpretar delante de una cámara o en una pasarela?

R.- Depende mucho del ambiente de trabajo. Yo noto sobre todo mucho la diferencia si trabajo en Alemania, porque suelen ser más serios. Y además, normalmente, allí siempre piden una imagen alegre, sonriente, en una jornada de trabajo en la que nadie te habla apenas, ni bromean. En cambio, en España se lleva mucho ahora lo de la imagen seria, fría, incluso triste. Y todo eso se hace en un ambiente en el que la mayoría de las veces nos estamos riendo, gastándonos bromas y, de repente, tienes que ponerte seria. Yo de todos modos pienso en la última fiesta en la que me lo he pasado bien con mis amigos, o me concentro en lo más triste que me ha pasado, dependiendo de si me piden una cosa u otra. No es interpretación. Son pequeños trucos que yo empleo y que me sirven.

P.- ¿Tiene tiempo para volver a Huesca de vez en cuando a visitar a la familia?

R.- No muy a menudo. Para mí volver a Huesca es la tranquilidad, venir a respirar, a ver a los amigos y a mi familia, pero no puedo hacerlo tanto como quisiera. Ahora me he tomado unos días de descanso y volveré para Navidad, porque además voy a participar en el acto de elección de Miss Huesca para Miss España. Hace poco, además, vine con una amiga modelo y la verdad es que le pareció muy pequeño, pero le encantó. A mí me gusta mucho Huesca.

P.- Y ahora, tras unos días de descanso en Huesca, a Nueva York...

R.- Sí, ya no lo puedo retrasar más. He trabajado a lo largo de estos años en Estados Unidos en Miami y en Los Ángeles, pero fueron cosas puntuales, de hacer un trabajo concreto y volver. Ahora voy para abrirme el mercado allí. Tengo ya cita con estilistas, fotógrafos, diseñadores para darme a conocer, que me vean y comprueben cómo trabajo. En Nueva York tengo que estar hasta casi Navidad; y la verdad es que Nueva York me da respeto.

Comentarios