Cartas al director: Pueblos que viven luchando

Lola Gimenez - Biscarrues

En Aragón, en pleno siglo XXI, durante seis semanas va a haber pueblos en los que sus gentes pasen hambre porque están haciendo: Artieda y Jaca, Biscarrués, Erés, Santa Eulalia de Gallego, Santaliestra, Huesca y Zaragoza y más Somos muchas personas que tenemos algo en común: la lucha contra embalses que hipotecan nuestro presente y amenazan nuestro futuro. Este ayuno es un paso más, importante, pero sencillamente uno más de los que marcan nuestro vivir cotidiano. El vivir cotidiano de pueblos que dedican una gran parte de esfuerzo no tanto por su progreso sino para evitar su desaparición. Pueblos que parece que no son importantes para Aragón porque sus gobernantes ignoran a sus habitantes, la belleza de su paisaje, la importancia de su historia y el valor de su patrimonio. Aún sufriendo ese abandono sabemos que nuestros territorios son emblemáticos y fundamentales y que Aragón no puede permitirse perder ni un solo palmo de ellos. Somos pueblos en los que la vida se vive hasta el milímetro, llena de miles de sentimientos de todo tipo: incertidumbre, ante el futuro por no estar seguros, por hacer siempre apuestas a contracorriente; indignación ante lo que sufrimos sintiendo que es injusto e ilegal; incomprensión, porque cuesta mucho cambiar mentalidades, y lograr que te escuchen; y sobre todo generosidad y compromiso dedicando tiempo y tiempo que sería imposible pagarlo.

Esto muchos no lo pueden entender: el ministro, el poderoso, el presidente de los regantes, con su ética del dinero, del egoísmo, de simplemente pedir incesantemente desde sus cargos que se hagan pantanos... negándoles a los afectados hasta el derecho a existir. ¡increíble! Sin embargo, existimos y con fuerza, con la que nos dan los tribunales... anulando, por ejemplo, con una sentencia del tribunal supremo un consejo de ministros del gobierno central.

Y por todo esto, estamos, sobre todo, hartos de no poder decir lo que pensamos, de arañar nuestro espacio en la prensa y ante el gobierno, de que no se nos escuche, del vacío, de no existir, por ejemplo muchos de ustedes no sabrán que se han tirado varios pueblos en el Iratí, que ha sido traumático e impresionante, y que se les ha negado hasta el derecho a contarlo. Y también nuestros pueblos son especiales porque sus gentes tienen una dignidad y una constancia impresionantes. No son pueblos normales y eso nos lo dicen muchos detalles de la mañana a la noche: elaborar trípticos, posters, reuniones, conversaciones en la calle, resistencia para que no nos compren ni nos dividan.

Más detalles, las pesadillas de nuestros niños, el cuidado que tienes que tener cuando hablas delante de ellos, la fuerza de nuestras señoras que se ponen delante e cualquier policía, las gentes que se han desgastado en el camino, que se han dejado su salud, (ahora que se empieza un nuevo ayuno es imprescindible recordar a Luisa de Biscarrués). Y antes de cerrrar los ojos la última imagen del día "Defiende tu tierra" escrito en la camiseta que se pone un hermano para dormir. Esa frase te emociona y como tantos días uno se va a la cama llorando pero apretando los puños fuerte a la vez, para seguir peleando, porque al amanecer el sol que acaricia suave los campos de la Galliguera y despierta poco a poco el color rojizo de los Mallos, nos deja ver el rostro nuestras gentes e Erés y de Biscarrués que siguen luchado incesantemente, durante 20 años, que ya son una victoria. Y la fuerza Yo creo que eso es lo que poca gente se debe explicar ¿de donde saca la fuerza esta gente? De la razón, del corazón y de la solidaridad, de una vida que se ha enriquecido porque ganas amigos en Artieda, Santaliestra, Zaragoza, el Delta,....

Y tres palabras claves debilidad, dignidad y esperanza: debilidad porque lo que tenemos es lo que se ve, gentes sencillas, que luchan con su cuerpo, sus ideas, sus ilusiones y una capacidad de trabajo casi infinita y al final reconoces que lo que tienes es simplemente esto, dignidad, que es el motor que te da fuerza para seguir hacia delante, y, como creemos que no nos van a ganar, tenemos una gran esperanza, inquebrantable, a la que se sacamos punta cada mañana para seguir escribiendo nuestra historia junto a las líneas torcidas que nos marcan nuestros ríos vivos pasando por nuestros valles.

Así que gracias por vuestro esfuerzo y ayuno y espero que esta semana la esperanza sea un buen alimento...

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