Cartas al director: Tranquilos: Todo controlado

Los verdes-SOS Naturaleza /Aragón

¿Se acuerdan ustedes de cuando se hablaba hace veinte o treinta años del cambio climático?

Lo más juicioso que podía oírse entonces eran cosas del tipo...: ?Bah, ni tú, ni tus hijos ni tus nietos han de verlo, así que ¿para qué preocuparse??

La verdad es que hace treinta años, en el ecopaleolítico español, hablar de algo tan respetable hoy como la acupuntura era ?ir de original? o ?dárselas de?. Los que así hablaban entonces, hoy son médicos con su correspondiente diplomita de acupuntor.

Eso sí, cuando hablabas de la comida, mientras hacías la compra con las marujas, todos estábamos de acuerdo: que donde iba a parar, el olor, el sabor, la conservación de la fruta, la carne, la verdura ?de antes? es incomparable. Hoy el tomate en realidad es una pastilla... con forma de tomate. Enfin, una pena. Y luego, claro, enfermedades raras y cosas nunca vistas.

Lo de la energía nuclear también estaba claro. Será por el miedo que ha dejado en el subconsciente colectivo la indeleble imagen de Hiroshima, reforzada con la de Chernobyl. Aún habrá que darle las gracias a Roosvelt (creo); a ver si aprende Bush y cumple con el convenio de Kyoto, aunque no sea mas que porque está en Japón, como Hiroshima.

Pero no crean. Siguen riéndose de los ecologistas que hablan de los efectos perversos de los campos electromagnéticos de los ordenadores, de las ondas pulsantes de las antenas, de los móviles; del agua embotellada, del azúcar refinado, de los alimentos irradiados (¡se sorprendería usted!), de los transgénicos, de la cocina al microondas; de los materiales sintéticos en las viviendas, en la ropa y el calzado, del aire que respiramos. Y luego, enfermedades raras, el sistema inmune por los suelos. Una pena.

Y, china chana, el cambio climático ya está aquí. Se veía venir.

Ya lo decía usted.

Comentarios