Cartas al director: Racismo

Foro Municipal de la Inmigración

La comunidad musulmana de Huesca está celebrando el Ramadán en el trabajo, en las casas, en las calles, en la mezquita... Ramadán es el mes sagrado por excelencia, mes de reflexión, de solidaridad, de celebración y fiesta. Traslademos cada una y cada uno este contenido a nuestras prácticas religiosas o socio-culturales.

La madrugada del domingo, 2 de noviembre, unos individuos sin identificar agredieron esta celebración, a esta comunidad y todas las ciudadanas y ciudadanos que creen con firmeza en la convivencia entre personas, pueblos y culturas, atacando el lugar de reunión de la comunidad musulmana, el local de oración. Rompieron cristales, pintaron un símbolo nazi en una pared lateral... Nos dijeron que son violentos y que no quieren convivir con nosotras y nosotros, nos dijeron que existen categorías en el género humano.

Este tipo de actuaciones ejercidas por personas que no se identifican pero que firman con símbolos tristemente conocidos de nuestra historia más reciente, de fácil interpretación xenófoba y racista, son actuaciones que merecen nuestro más firme rechazo:

Apoyando al Centro Islámico en todas las medidas que legalmente tiene derecho a adoptar.

Solidarizándonos con la comunidad afectada, moral y materialmente.

Acogiendo y apoyando a quienes vienen de otros lugares para convivir entre nosotras y nosotros.

Recreando la convivencia y el diálogo como materias de interculturalidad en una sociedad, la de Huesca en concreto, multicultural.

Al hecho migratorio hay que darle el contexto de oportunidad para todas y todos que tiene: nuevas personas, vecinas nuestras, amigas nuestras, compañeras nuestras de trabajo, de organización, nuevas gentes con las que jugar, con las que cruzarnos por la calle, con las que hablar, compartir proyectos... Es una oportunidad para quienes vienen y para quienes están. Nadie ha venido a quitarle el puesto a nadie, porque todo el mundo tenemos un lugar que ocupar por derecho propio.

A la violencia xenófoba no hay que buscarle explicación, hay que atacarla de raíz, en lo privado y en lo público, en cada una de nuestras actitudes personales, en el desarrollo de los grupos convivenciales, en las actuaciones de organizaciones y entidades, a través de procesos educativos pero sin perder inmediatez y contundencia.

Por todo ello hacemos un llamamiento dentro de nuestras organizaciones y e Instituciones y a la ciudadanía en general para que se sumen hoy y diariamente a la repulsa de cualquier fórmula de exclusión, discriminación o intolerancia hacia ninguna persona o grupo, por ninguna condición, que incluye la de haber venido de otro país, tener unas características físicas, o unas costumbres, fe y relaciones propias.

A TODOS Y A TODAS NOS AFECTA LA INTOLERANCIA, NOS ANULA.

TODAS Y TODOS DEBEMOS DENUNCIARLA.

TODAS Y TODOS PODEMOS HACERNOS FUERTES EN LA CONVIVENCIA Y EN EL DIÁLOGO.

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