Cartas al director: Es la hora de la nueva cultura del agua

Rafael Alcubierre .B.

- Es la hora de la nueva cultura del agua, y es la hora de decirles a la confederación, al gobierno de Aragón, al gobierno central y todo aquellos partidos, sindicatos, e instituciones, que apoyan las macro-obras hidráulicas insostenibles, como las despensas del trasvase (Yesa, Santaliestra, BIscarrues, Susia , Itoiz,..) y el mismo trasvase del Ebro , que hablar de Macro-embalses y de trasvases, es una misma filosofía. Que quien defiende determinadas obras del Pacto del Agua, y rechaza el trasvase del Ebro, esta defendiendo un mismo trasvase de agua esta vez, del Pirineo al Llano, mediante el enfrentamiento y la injustificación, de unas minorías por unas supuestas mayorías, creando los mismos enfrentamientos que rechazamos de otros roles.

Deben escuchar que vivimos en el Siglo XXI, y queremos vivir en paz, y sin enfrentamiento en esta tierra de históricamente tanto sabe de convivencia, queremos paz entre Ejea y Jaca, en Huesca, en Teruel, en Biscarrues, en Alcañiz, Artieda, Lechago, Zaragoza o Eres. No queremos imposiciones, queremos una solución COMÚN. Es hora de la sensatez hidráulica, y no de la inundación de valles y pueblos de todo Aragón y en especial del Altoaragón. Es hora que Zaragoza, y todo Aragón, ejerza de una vez, de defensora del territorio aragonés, y es hora de olvidarnos del localismo tan reinante en nuestra tierra. Que los problemas de alguien de la montaña lo sienta como propios alguien de Delicias o San José, que se una al mensaje de nuestros verdaderos grupos de afectados, y no al supuesto beneficio de unos pocos, que se unan al mensaje de todos los que nos sentimos parte de esta tierra, y que defienda lo que es el patrimonio de todos, porque un río aunque algunos lo vean como una tubería de agua para regar arroz, es algo mágico. Quien puede vender el espectáculo del río gallego cuando besa los pies de Riglos, o quien puede comerciar, con aquellos ríos, el Cinca, el Aragón, o el Esera, que sin tanta regulación, dios sabe, lo que podrían ser ahora. Es hora de respetar esos ríos que dan nombre a nuestra mágica tierra de contrastes, porque respetar nuestro territorios, es una forma de respetarnos a nosotros mismos.

Es hora que en Aragón, seamos ese curso del río, seamos una misma voz que rema en la misma dirección, una dirección que no tenga ni vencedores ni vencidos, sino que sea racional y justa, y para eso no se puede tomar como dogma de fe, un documento firmado hace 11 años. Porque hablamos de la dignidad de las personas y con eso, no se juega.

Es hora de tomar la dirección correcta, y esa dirección no la marca otra cosa, que el reloj de la nueva cultura del agua.

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