La pregunta

Cristina Pérez

Javi anda estos días en casa taciturno, sin apenas hablar y lo que su madre nota más: sin querer mirarle a la cara. Esconde en su mirada algo que su madre sospecha y que no se atreve a preguntar. Si su hijo le mirara a los ojos de frente, ella, descubriría que una sombra le inunda los ojos y que la alegría desbordada con la que ayer llegó de madrugada a casa, es ahora una inmensa tristeza.

La pregunta tiembla en cada portazo que Javi da, la pregunta se respira a la hora de la comida, esa comida que no puede tragar, la pregunta está en sus ausencias en el instituto, la pregunta duerme en el sueño que su madre aparca cada noche en la mesilla atenta a cualquier movimiento de Javi.

Hijo ¿te drogas?. Esa debería de ser la pregunta, pero no sabe cómo hacerla, no sabe como lanzarla sin que se desate una tormenta, no sabe cuándo , ni cómo ni con quién al lado, para que el drama sea menos drama y para que el universo no le venga abajo a su madre.

Pero Javi lleva encima otras preguntas que le impiden vivir: ¿cómo digo que no?, ¿cómo hago para que el ritmo no me empuje a ese rincón de la discoteca?. ¿por qué necesito esto?, ¿qué es mi vida?, ¿para qué vivo...?...si su madre supiera que estas otras preguntas también las lleva Javi en la mirada, quizá, sólo quizá, tendrían un paso adelantado.

Javi está creciendo y aún no sabe que lo más peligroso de la vida es vivirla. Cada uno elige su opción y es libre de hacerlo mientras nadie, nadie, te empuje en la decisión

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