Cartas al director: Las bondades de la gestión privada

Antonio Val Labarta

El domingo 26 de octubre pude leer en un diario de ámbito regional: El Ayuntamiento de Zaragoza debe 14 millones de euros ( 2.329 millones de pesetas) a la empresa que lleva la contrata de la recogida de basuras en la ciudad; deuda que se inicia en el año 1999 y se va incrementando hasta ahora según la misma información. También dice este medio que existe un desfase entre las tasas recaudadas a los ciudadanos por este servicio: 10,33 millones de euros anuales, y el coste real del mismo: 18,41 millones de euros. Son 8,08 millones de euros de diferencia al año ( 1. 344 millones de pesetas) ¡Casi nada!.

Esto me hace reflexionar sobre otra noticia , también de estos días, en la que el grupo Popular se manifestaba a favor de la gestión privada de los servicios de recogida y tratamiento de residuos en la Comarca de la Hoya. El P.P. argumentaba que este método resulta más eficaz y económico. No estaría de más que se nos explicara a los ciudadanos como se ?come? el asunto este de la deuda y el desfase en la ciudad vecina. Y me dirijo al Partido Popular porque es el que ha gobernado en Zaragoza en los últimos años y por lo tanto el responsable de estos ?desajustes?.

Este es un claro ejemplo de la demagogia que hacen algunos políticos en determinados temas. Que nadie tenga la menor duda de quién va a pagar al final esos desfases: los ciudadanos. Y que nadie tenga la menor duda de que la empresa adjudicataria de la contrata, en este caso FCC (recuerdan quien es su propietaria: la Koplowich), de alguna manera se tiene que cobrar el préstamo que le está haciendo al Ayuntamiento de Zaragoza (¿no les parece?). Porque al final, como ya he dicho antes, lo tenemos que pagar entre todos: si no lo hacemos con la tasa de basuras porque les interesa ?vender? que no suben las tasas o los impuestos, lo sacarán de otra partida, dejarán de darnos algún otro servicio o lo que es peor: se irá acumulando la deuda hasta que venga el ?siguiente? y lo saque a la luz.

En definitiva, no nos dejemos engañar con el timo de la estampita, hay cosas que valen lo que cuestan , y aunque a veces los políticos, sobre todo en periodos electorales prometen que nos van a dar ?duros a cuatro pesetas?, ya somos lo suficiente mayores como para no caer en la trampa.

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