Tradición y recuerdo, en la jornada de Todos los Santos

La festividad de Todos los Santos se suma a todas las culturas en las que, el hombre, siente la necesidad de dedicar un día al recuerdo de los seres queridos que ya no están. Los ritos funerarios de antaño se van transformando poco a poco; de esta forma los velatorios en casa se sustituyen por los Tanatorios y la incineración puede ir ganando terreno a la inhumación en el momento en que, en Huesca, se instale un horno crematorio. En cualquier caso, morirse, lleva implícito un costo económico que ronda entre los mil y tres mil euros.

La jornada de Todos los Santos ha perdido, a lo largo de décadas, un punto de tradición que en los pueblos del Alto Aragón tenía un gran peso social.

Flores y dulces siguen formando parte del proceso funerario que acaba en el campo santo. Los cementerios de Huesca acogen en estas jornadas a cientos de oscenses que han estado limpiando y decorando las tumbas. El cementerio actual tiene más de cien mil metros cuadrados y su actual ocupación ronda el noventa por ciento. Joaquin Lizana concejal encargado de cementerios

El mundo funerario, en este siglo, lleva implícito una serie de acciones que van encaminadas a evitar a los familiares problemas extras al dolor de una pérdida. De esta forma desde el momento en que se comunica el fallecimiento hasta la hora de la inhumación o incineración, los profesionales de estas empresas controlan todo el proceso.

Desde hace poco más de diez años , Huesca cuenta con el servicio de Tanatorios que vienen a sustituir a los antiguos velatorios, esto se suma a los gastos generales de las honras fúnebres que pueden oscilar entre los mil y los tres mil euros.

El sábado el cementerio oscense volverá a acoger a miles de ciudadanos que se acercan para cumplimentar el rito más antiguo del hombre: recordar a los que fallecieron

Comentarios