Cartas al director. Por un ferrocarril público, social, seguro y sostenible

Coordinadora CREFCO.

La Coordinadora para la reapertura del ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco), integrada por los sindicatos Comisiones Obreras, Confederación General del Trabajo y Unión General de Trabajadores, las asociaciones de Amigos del Ferrocarril y la Estación de Canfranc, y Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías, las organizaciones Ecologistas en Acción, y Fundación Ecología y Desarrollo, la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza y el Sindicato de Iniciativas y Propaganda de Aragón, apoya la manifestación en defensa del ferrocarril que se celebrará el próximo sábado en Zaragoza, por las razones que se exponen en el siguiente manifiesto:

Por un ferrocarril público, social, seguro y sostenible

La inauguración de la línea de alta velocidad Madrid-Zaragoza-Lérida es un hito importante, pero no ha resuelto los problemas del ferrocarril en Aragón.

Frente a esta infraestructura de vanguardia, que ha costado 8.677 millones de euros, el resto de las líneas ferroviarias permanecen en un estado tan lamentable que, por ejemplo, el único tren diurno que circula hasta Bilbao tarda cinco horas; o cinco horas y media los que van a Valencia; o casi cinco los que suben a Canfranc (trayecto que cuesta solo dos en automóvil). Y frente a los modernos trenes que se utilizan en la nueva línea, los de las demás son viejos, lentos, muchas veces sucios y hasta malolientes.

En Aragón tenemos dos redes ferroviarias completamente distintas: una (la de alta velocidad) moderna, rápida y eficiente, y otra (la del ferrocarril convencional) a la que se ha dejado degradar hasta extremos que, como en las líneas de Teruel y Canfranc, permiten dudar incluso de su seguridad. Pero no todo el mundo puede utilizar la primera, porque los trenes de alta velocidad tienen unos precios tan elevados que resultan prohibitivos para los sectores de población con menos recursos económicos. Y si los billetes a Madrid son caros, el precio del AVE para trayectos cortos resulta prohibitivo, por lo que no servirá para viajar entre Zaragoza y Calatayud, Huesca o Teruel, a pesar de las importantes inversiones que se están haciendo para adaptar esas líneas para alta velocidad.

Por si eso fuera poco, el GIF ha construido la línea de alta velocidad de tal forma que va a ser muy difícil implantar servicios de cercanías en Zaragoza, ya que ha dejado en vía única todo el trazado ferroviario entre la estación de Delicias y la de Miraflores. Ni siquiera ha construido los apeaderos subterráneos necesarios en este tramo para que pueda haber cercanías o para que los trenes regionales paren en el centro de la ciudad.

El abandono y el mal servicio que Renfe presta en las líneas convencionales, unido al cierre de muchas de ellas (de Zaragoza a Alcañiz y Tortosa, de Ariza a Valladolid, de Caminreal a Calatayud y Soria, de Tudela a Tarazona, de Selgua a Barbastro o de Zuera a Ayerbe) obliga a los aragoneses a utilizar el automóvil para la mayor parte de sus desplazamientos, aumentando la congestión de las carreteras, el número de accidentes y la contaminación.

No basta con gastar mucho dinero, sobre todo si la mayor parte se destina a las líneas de alta velocidad que solo sirven a las ciudades importantes y a los viajeros con alta capacidad económica. El ferrocarril convencional, si se gestiona eficazmente y con criterios sociales, es un medio de transporte muy eficaz, de alta capacidad, rápido, seguro, barato y ecológico. Pero Renfe parece empeñarse en que no funcione: los pocos servicios que ofrece tienen horarios inadecuados (Huesca), los oculta como si pretendiera que nadie los utilice (Monzón y Binéfar), emplea trenes casi inaccesibles para las personas mayores (Calatayud, Gallur y Caspe) o que pueden quedarse parados a mitad de camino (Teruel y Canfranc). También ha cerrado la mayor parte de sus estaciones, que carecen de accesos adecuados, mobiliario, servicios higiénicos o alumbrado.

Por todo ello y porque entendemos que el ferrocarril debe ser un servicio público, social, seguro y sostenible, Crefco apoya la movilización convocada en Zaragoza para el próximo sábado, día 25, e invita a los aragoneses a participar en la manifestación que, a las 12 horas, partirá de la estación de Delicias.

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