El grado de atomización del tejido productivo de las empresas es todavía muy alto

El tejido productivo español se viene reforzando lentamente en los últimos años, aunque todavía presenta un elevado grado de atomización, que se refleja en una dimensión media de las empresas inferior a la media europea, según se desprende del estudio sobre La Estructura Empresarial Española, que anualmente lleva a cabo la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME).

Según este estudio, elaborado sobre los datos del Directorio Central de Empresas que publica el INE, en 2001 se crearon 65.083 nuevas empresas, cifra sensiblemente superior a la registrada el año anterior (49.925).

Sin embargo, la estructura empresarial a principios de 2001 seguía reflejando un alto grado de atomización, caracterizado por la masiva presencia de empresas sin asalariados (52?6 por ciento) y de empresas que no tienen forma societaria, si bien ambos tipos de empresas reducen su presencia, en términos porcentuales, dentro del tejido productivo español.

Esta evolución es síntoma, según CEPYME, de una ?concentración paulatina de la actividad económica en empresas más cualificadas y mejor dimensionadas, frente a lo ocurrido en años de crisis, en que gran parte del incremento de nuevas empresas eran iniciativas de autoempleo, que se reflejaba en el aumento de empresas individuales y sin asalariados, abocadas a una difícil supervivencia?.

En este sentido, el informe de la Confederación constata el ?esfuerzo de redimensionamiento? que se viene produciendo en los últimos años, por el que se realiza ?una transformación de las empresas más pequeñas en otras con umbrales de dimensión susceptibles de realizar su actividad con la calidad necesaria para enfrentarse al reto de la globalización?.

Por otro lado, según el informe de CEPYME, la evolución de la estructura empresarial en el período considerado es coherente con el ritmo de actividad y de creación de empleo de la economía española en dicho período y ?refleja la confianza que ha propiciado una política de mayor rigor en las cuentas públicas y más próxima a las necesidades de las empresas, en un contexto de inicio de desaceleración, acentuado por la desfavorable situación internacional?.

La Confederación concluye que la situación empresarial de nuestro país ?ofrece signos positivos, aunque en coherencia con el momento económico, y presenta carencias e incógnitas ante los cuales nos corresponde plantear la necesidad de seguir complementando la política de equilibrios macroeconómicos, de resultados ya contrastados, con otras medidas que aceleren el redimensionamiento de las empresas y su adaptación a los nuevos retos?.

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