Cartas al director

Recorte en Correos de Ayerbe o El Reino de los Mallos, cada vez más incomunicado

APIAC

Por la mañana, de 9 a 12, acaban de abrir y ya están a punto de cerrar. Si no te das prisa te encontrarás la puerta cerrada. La reducción de horario es la consecuencia más evidente, pero no la única, del cambio efectuado por la Dirección de Correos en la oficina de Ayerbe, hasta su cierre la única de ámbito comarcal entre Huesca y Jaca.

Los giros urgentes, el envío de dinero a cualquier parte del mundo con Western Union, los telegramas y otros tendrán que ser centralizados en Huesca.

Venimos de aprender (la letra con sangre entra) que hay dos tipos de oficinas de correos: la técnica, de primera clase, que presta todo tipo de servicios y más a los habitantes de las ciudades y la auxiliar, de segundo nivel, que ofrece menos servicios y peor publicitados en un reducido horario de atención al público, que se empeña en seguir viviendo en el mundo rural.

Las empresas, que deberíamos mimar (ese bien escaso en nuestro territorio), se van a encontrar con un obstáculo más en su difícil labor de dar trabajo y subsistir, pues son las más perjudicadas por esta medida.

Correos y Renfe, Renfe y Correos, siguiendo criterios de rentabilidad se empeñan en hacernos la vida imposible en los pueblos. Sus decisiones, tomadas sin hacer demasiado ruido, resultan ser una sonora bofetada en nuestra cara cuando tomamos conciencia de ellas. (recordemos que un viajero que pretenda subirse al Rápido de Madrid debe hacer previamente 60 Km en otro medio de locomoción para sacar su billete en la oficina de Huesca)

La rentabilidad no puede ser el argumento de las empresas que viven del dinero público y que mantienen posiciones privilegiadas de monopolio protegidas por el Estado.

?Fijar la población en el mundo rural?, ?frenar la despoblación?,?descentralizar? etc., son expresiones vanas en boca de los representantes públicos, si no van acompañadas de medidas tendentes a realizarlas.

La pérdida de servicios no favorece en nada el asentamiento de familias y empresas en los pueblos. Es una obligación de los poderes públicos la de defender un sistema de vida justo, social, equitativo y descentralizado, parando los pies a estas poderosas empresas aún estatales que, amparadas en criterios de rentabilidad, se oponen a estas razonables aspiraciones.

NO QUEREMOS SER CIUDADANOS DE SEGUNDA

EXIGIMOS UNA OFICINA TÉCNICA EN AYERBE (la que siempre ha tenido)

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